Una porción considerable de los emprendimientos termina en negocios y empleos informales.

De acuerdo con el informe, a pesar del crecimiento económico de la mayoría de países en Latinoamérica, la desigualdad e inequidad continúa siendo parte de la realidad y lo que se creería es un símbolo de desarrollo, el emprendimiento, termina desenmascarando grietas incluso más amplias.

El reporte se basó en 500 entrevistas realizadas a hogares en cada una de las 17 ciudades de la región y en la ciudad de Los Ángeles en Estados Unidos. Esta última teniendo en cuenta que, según la CAF, serviría como punto de comparación entre una economía desarrollada y el resto en desarrollo.
Dentro de las conclusiones del estudio, si bien el emprendedor se diferencia con respecto al empleado y auto empleado, el 75 por ciento de los microempresarios son emprendedores por necesidad y de estos, tan sólo el 30 por ciento tienen buenas condiciones laborales, es decir, prestaciones sociales y salario.

El estudio señala que el problema está, en parte,  en que muchas personas deciden emprender un negocio, cuando están en el mejor momento de aprender, ganar experiencia y no de comenzar un proyecto de tan alta envergadura como lo es una empresa.

Por otra parte, otro gran porcentaje de los microempresarios se inclina hacia el emprendimiento cuando queda sin trabajo. En consecuencia y basado en la necesidad, las personas terminan, invirtiendo en negocios con el fin de subsistir.

¿Quién es la población emprendedora?

De acuerdo con la encuesta, esta población se caracteriza por una gran heterogeneidad, representada por individuos con un alto talento empresarial a la cabeza de grandes empresas de alta productividad, así como por personas que buscan una fuente sostenible de recursos,  ante la falta de oportunidades atractivas de empleo o también por la búsqueda de independencia, flexibilidad laboral o autonomía.

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