Tsunami en Ginebra.

El manejo que se le da a los riesgos del agua es un problema que puede afectar a todos los sectores, incluyendo economía y comercio.

Los mapas que  pueden consultarse en la página de Aqueduct, resultado de una iniciativa de General  Electric, Goldman Sachs, Bloomberg, Dow y Talisman, son de  gran utilidad ya que no solo muestran los riesgos del agua– maremotos, tsunamis y sequías, entre otros–,  sino también la situación local. Es así como con “Aqueduct no solo se cuentan galones, sino que se puede ver el contexto local”, dice su directora Betsy Otto,  ya que es posible responder preguntas como ¿Cuál es la escasez del agua en la región donde se está trabajando?, ¿cómo puede cambiar eso en un futuro? Y ¿Qué tan cruenta es la competencia por el recurso?

Pero, ¿Por qué importa monitorear este recurso?

El agua puede ser tan benigna como nociva. Así como compone el 80 por ciento del cuerpo humano y permite que la vida en la tierra exista, puede ser causa de alteración no sólo para los humanos y la naturaleza, sino también para la economía  de todos los países.

Cuando se  le da un buen manejo permite que el comercio sea posible, que las oficinas en edificios  se mantengan a temperaturas razonables, que la electricidad de las ciudades funcione y que los costos de vida no se incrementen.

En los últimos 50 años la demanda de agua se ha triplicado y las cifras sólo tienden a subir. Así mismo, según datos del Reporte de riesgos Globales del World Economic Forum, el agua es uno de los cinco factores de riesgo para un negocio junto con  posibles desbalances fiscales y crisis financieras sistemáticas.

El año pasado, por ejemplo, el Gobierno de Estados Unidos declaró que 70 por ciento de los desastres naturales del país fueron consecuencia de áreas de sequías y de incremento en la temperatura por  mal manejo de las fuentes hídricas. Teniendo en cuenta que dos tercios de la energía del país son generados hídricamente, este tipo de situaciones  pueden tener desenlaces desafortunados en el largo plazo.

En Colombia los efectos del cambio climático y la poca precaución que se ha tenido frente a los riesgos que esto supone ( olas de frío,  inundaciones y aumento en las frecuencias de los huracanes)  ha tenido como consecuencia un  daño que asciende a los 11 billones de pesos. 

Visto en Aqueduct, el mapa de Colombia  se mantiene a salvo de riesgos  altos a excepción de zonas como Cartagena y Santa Marta que ya presentan un índice de 4 –donde 5 sería el riesgo más alto y 1 el más bajo– en la escala de medición establecida por la página. Estas no son, sin embargo, buenas noticias. Una gran porción  del país que va desde la región caribe hasta la andina aparece en una escala de riesgo de 2 a 3. Es decir, justo en la mitad de la escala, lo que las hace puntos de vulnerabilidad  para futuros incidentes como inundaciones de la ola invernal que sigue azotando el país.

Desde Enero de 2103 Aqueduct no solo está abierto para ser consultado por cualquier persona que lo desee, sino que también  es más fácil de entender ya que  tiene una mejor resolución y cruza más índices para obtener informaciones verídicas. De la mano con el World Resources Institue (WRI por sus siglas en inglés) la herramienta busca tener un mayor alcance e involucrar a más personas con la crisis del agua y los riesgos que representa.

Para consultar los mapas de Aqueduct haga clik aquí

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