| 2013/12/10

Última parada: Alemania verde

Durante una semana este país fue el epicentro de la innovación en el medio ambiente. Semana Sostenible estuvo en el último encuentro del BEJA 2013.

50 jóvenes menores de 25 años y de 19 países en vía de desarrollo, fueron los encargados de dar cierre al BEJA 2013.
50 jóvenes menores de 25 años y de 19 países en vía de desarrollo, fueron los encargados de dar cierre al BEJA 2013.

No hace falta decir que Alemania es un país desarrollado. Al abrir las puertas del avión y observar alrededor, quien es foráneo en aquella tierra se da cuenta que todo es diferente y más en el otoño.
En esta estación, las hojas son de colores, lo cual es normal. Pero para quien nunca ha visto un arbusto de color amarillo, naranja o rojo, la verdad es que se siente que la naturaleza es perfecta.

Este paisaje se complementa con la neblina, el gris del cielo y los dos grados de temperatura que hacían en el momento. Y en medio de esta imagen tradicional de postales europeas estaba el Rin, impetuoso y dominante, el mismo que, entre otros factores, obligó al emperador Julio César a detener su conquista en Germania.

Leverkusen no es una ciudad turística; Nació y creció al lado de una de las multinacionales más grandes del mundo: Bayer. La causa de que este gigante farmacéutico se haya establecido en este lugar obedece a una razón práctica: instalar la fábrica en la ciudad más cercana, Colonia, era más caro. Así, la mundialmente conocida fábrica por productos como la aspirina empezó un camino de innovaciones que lleva 150 años.

Sin embargo, lo que falta en turismo  Leverkusen lo gana en compromiso con el medio ambiente.  Todos los habitantes de la ciudad llevan sus residuos a la planta de reciclaje, Avea y no sólo sacan tiempo de sus actividades cotidianas para hacerlo, sino que al llegar allí, separan la basura en papel, cartón, plásticos, metales, cables, vidrio para que al final el proceso de reciclaje y aprovechamiento sea más eficiente.

Rutinas como estas han posicionado a Alemania como el segundo país que más recicla en Europa: 62% de sus desechos son aprovechados nuevamente, según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).

Un cuento verde

La visita de Semana Sostenible a Alemania se hizo en el marco del Bayer Encuentro Juvenil Ambiental (BEJA), donde 50 jóvenes de 19 países emergentes y en vías de desarrollo de América Latina, África y Asia fueron invitados por la multinacional para presentar sus proyectos ambientales, los cuales fueron premiados en sus países de origen entre 1900 propuestas.

Sin embargo, más allá de lo que dicen las cifras y los datos, la verdad es que es imposible describir lo que estos jóvenes menores de 25 años han hecho en sus países por cambiar el mundo. Dan Tan, proveniente de Singapur al ver el creciente problema de pandillas y contaminación en su ciudad creó un proyecto para que jóvenes pertenecientes a estos grupos se unieran a una iniciativa de conciencia ecológica a partir del grafiti. Hoy las calles y paredes de tres barrios cambiaron los mensajes políticos y violentos por mensajes donde la preocupación por el reciclaje y el agua son el centro de atención. 

Mientras tanto, Soumyajit Paul de India consiguió insertar fibra óptica en piezas de concreto, con el fin de crear bloques de cemento que permitan que la luz natural pase a los hogares. A su vez, la luz carga paneles solares para que en la noche haya también iluminación. La innovación de este joven ingeniero químico fue galardonada como uno de los desarrollos más innovadores y socialmente eficientes, puesto que la oscuridad está directamente asociada con temas como el maltrato infantil o violencia intrafamiliar. 

En Colombia los dos primeros lugares fueron para el caleño Pablo Andrés Calderón y su proyecto Plasticombustibles, combustibles amigables con el medio ambiente que reversan el proceso del plástico para convertirlo nuevamente en petróleo, y el monteriano Fabrizio González que busca convencer a toda Latinoamérica de unirse a la cultura global de “compartir el vehículo”, para optimizar el transporte en ciudades tan congestionadas como Bogotá y reducir las emisiones de carbono.
Cada proyecto nació como una necesidad que detectaron estos jóvenes emprendedores para su región. En cada caso los jurados evaluaron que el proyecto fuera escalable y solucionara un problema real de su comunidad.

Más allá de la “competencia” por el premio mayor y ser reconocido como un líder, la experiencia de conocer otras personas fue el valor agregado del encuentro. De hecho, en versiones pasadas del encuentro los jóvenes han encontrado la oportunidad de conocer socios estratégicos para sacar adelante sus proyectos, los cuales sin financiación se quedarían como buenas ideas.

El desafío del encuentro es despertar la necesidad de crear empresas y no sólo buenos proyectos ambientales. Según cálculos del BEJA tan solo el 25 por ciento de las ideas ganadoras en cada país se convierten en una opción de vida para sus creadores. 

No obstante y a pesar del desafío, este 2013 fue el último BEJA, ya que Bayer ha decidido encaminarse en proyectos que apoyen la innovación en otros campos, no sólo el medio ambiente. Después de casi 25 años el encuentro terminó no sólo por un año, y aquella noticia que se rumoraba durante todo el encuentro fue confirmada al finalizar la jornada.

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