Las tortugas tienen vidas difíciles. Su proceso reproductivo está lleno de retos.  Tanto, que todas las especies vivas de tortugas marinas están en peligro de extinción. Sus predadores naturales y el gusto de muchas comunidades por su carne y sus huevos disminuyen su superviviencia. Se calcula que la probabilidad de que un huevo llegue a convertirse en una tortuga adulta es de una entre mil. En la costa Caribe se llegan a sacrificar 50 tortugas marinas al día para el consumo humano.

Aminta Jáuregui ha logrado la crianza y liberación de más de 3.000 tortugas en el Caribe colombiano.  Es docente investigadora de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y desde 1999 lidera el Programa de Conservación de Tortugas Marinas (ProCTM) y el acuario Mundo Marino de Santa Marta. Su reto en Héroes al Rescate Animal es diseñar e implementar un tortugario en Palomino, La Guajira, y trabajar con la comunidad para proteger las tortugas que llegan a sus playas y sus nidadas.

El éxito del trabajo de Aminta y sus principales cómplices es que entienden que sus esfuerzos de conservación dependen de la comunidad: mientras el consumo de tortuga siga siendo considerado una deliciosa tradición, no hay esperanza de recuperar las poblaciones de este prehistórico animal. 

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