los pañales ya no son necesarios.

Hace 65 años se inventó y patentó el primer pañal desechable por escasez de algodón. Con el paso de los años han  patentado todo tipo de pañales: resistentes al agua, sin elásticos, con forma de calzones, con aloe vera y hasta con bolsillos. Lo que nadie se habría imaginado es que una nueva tendencia surgiría: no usar pañales.  Ni de tela ni desechables. Sencillamente, no usar nada.

 

Esta nueva forma de educación se llama Elimination Communication (Comunicación de la eliminación en español), surgió en Estados Unidos y está  ganando popularidad en todo el mundo. Aunque el nombre suena elaborado,  este sistema no es otra cosa que poner más atención al bebe para aprender a identificar  las señales que emite cuando necesita ir al baño.

Hay padres que se han vuelto tan efectivos  que logran que sus hijos menores de seis meses hagan sus necesidades  en el baño durante el día y usando pañales de noche o cuando salen a paseos largos.

No se entrena, se entiende

La Comunicación de la eliminación, sin embargo,  no es lo mismo que aleccionar al niño para que aprenda a ir al baño.  En vez de obligarlo a ir lo ideal es dejar que vaya haciendo la conexión entre las ganas de ir al baño y el lugar, en este caso: el inodoro.

Después de que los bebés hacen esta conexión todo es más fácil porque se ha creado un patrón de comportamiento que, si se refuerza diariamente, es difícil de romper.

Un testimonio de esto es el de Jada Shapiro, una partera que decidió criar a su hija sin pañales desde el vientre. Al principio fue difícil, “teníamos tazas por toda la casa, pero las cosas han mejorado“, dijo Shapiro al New York Times. Su hija  que ya tiene cuatro meses avisa cuando quiere ir al baño.

Adriana Stare es la dueña de Caribou Baby, un local que ofrece métodos y productos que ayudan a los bebés a desarrollarse con más naturalidad. Ella dice que “la razón por la que los padres escogen el método de eliminación es  la siguiente: estar en contacto con las necesidades de sus hijos”.

Una práctica milenaria

Pensada desde un ritmo de vida  occidental, esta experiencia parece absurda.  Es sin embrago,  natural en  muchos lugares como Kenya ,India y China donde los niños usan pantalones con aberturas para poder hacer sus necesidades o, en casos rurales, andan desnudos.

Este nuevo sistema también critica los pañales por varias razones: su nivel de higiene, con el argumento de que un pañal sucio, así sea por unos minutos, siempre tendrá efectos negativos en la piel de los niños; por los  costos y por  la contaminación que suponen.

Según  la firma Euromonitor que monitorea los hábitos de consumo en el mundo, en Colombia se gastan 471.3  millones de dólares  en pañales al año. Una cifra exorbitante.

Aunque no resulta práctica en todas las situaciones, la Comunicación de la eliminación puede funcionar  en el hogar y en espacios donde los padres puedan controlar a sus hijos. Es un reto, una propuesta audaz  que requiere pocos requisitos: paciencia y comunicación

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