David Martínez emprendió un proyecto en que ha logrado educar a partir del reciclaje.

Cuando David Martínez, un joven pereirano de 26 años,se graduó de su carrera de Ecología de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, no vio las cosas fáciles. La falta de empleo en su profesión se convirtió en la oportunidad de plantear un proyecto de reciclaje de botellas de plástico, involucrando a la comunidad estudiantil de su ciudad. 

“Siempre he sido muy crítico de los sistemas de reciclaje porque a uno le dicen ‘recicle’, pero no le explican el fin, ni a dónde van a parar sus desechos. Yo quería hacer algo diferente, e invité a los niños a hacerlo con una motivación extra”, explica Martínez, director ejecutivo de la fundación sin ánimo de lucro Huella Sostenible, y cabeza del proyecto Botellas para Educar. 

El programa, puesto en marcha en enero de 2013, busca recoger envases plásticos de polietileno tereftalato (PET) -recipientes que comúnmente se usan para almacenar aguas, aceites, gaseosas o jugos-, instalando puntos de recolección en las escuelas y colegios, e intercambiándolos por útiles escolares o materiales lúdicos. Por ejemplo, un kilo de botellas es igual a un cuaderno, y 30 kilos equivalen a un balón de fútbol. 

Junto a sus socios, Felipe Arango (Máster en Finanzas de la Universidad de los Andes) y Luis Miguel Arias (Máster en Ingeniería de Energía Sostenible), el equipo de Botellas Para Educar capacita a las instituciones que se unen al proyecto y recoge semanalmente los envases recolectados. Estos son entregados a la empresa compradora, quien se encarga de devolverlos a la industria, fabricando nuevos productos a partir de ellos. 

El proceso se lleva a cabo cuidadosamente. Para la recolección se utilizan estantes de separación del material, depositando la botella, la tapa y la etiqueta en espacios aislados. Los envases PET son 100%reciclables y fáciles de emplear nuevamente de manera industrial.

 Además de trabajar con los estudiantes y maestros, la Fundación promueve el plan “Apadrina un Colegio”. Este está pensado para las empresas o compañías que desean involucrarse en la causa, ya sea donando útiles y elementos de juego, o instalando sus propios puntos de recolección de botellas para regalarlas a las instituciones educativas que no alcanzan  a reunir la meta propuesta.

El 2013 dejó varias pruebas de éxito y acogida: 50 instituciones educativas vinculadas, 51 puntos de recolección, siete toneladas de botellas recolectadas en total, la entrega de 652 cuadernos, 84 balones, y otros recursos como raquetas de Ping Pong, resmas de papel, cajas de lápices,libros de lectura infantil y juegos de mesa. 

Después de un año creyendo en el proyecto, David Martínez y su equipo se sienten satisfechos de los resultados obtenidos, pero van por más. “El siguiente paso es continuar creciendo y ampliar nuestra cobertura e impacto social y ambiental, contando con el apoyo de la comunidad y de nuestros aliados”, aseguran. 

El proyecto es patrocinado por empresas como Flexco, Ecodesarrollo, Argomedia Tech y Specialized. Las ayudas y los fondos obtenidos están comprometidos con la iniciativa y con convertirla en autosostenible, así como con extender la lucha contra la contaminación ambiental ocasionada por botellas tiradas en las calles o ríos. 

Así mismo, y como ha sucedido con el proyecto Botellas para Educar, la fundación Huella Sostenible pretende apoyar otras empresas u organizaciones que crean en la inversión social y ambiental, asesorándolos y desarrollando nuevos proyectos que contribuyan a las comunidades en las que se desenvuelven. 

Correo: david.martínez@huellasostenible.org

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