El Rainbow Warrior III en el mar.

Quienes conocen el trabajo de la organización Greenpeace, la abanderada de las causas verdes alrededor del planeta, saben que esta no actúa en ninguna parte sin su buque de guerra. Desde hace décadas la organización ambiental tiene un barco insignia “Rainbow Warrior” que los acompaña en cada causa que emprenden. 

En 1985, el primero de estos barcos fue hundido por los servicios de inteligencia franceses pues cuando se disponía a zarpar hacia Mururoa para detener los ensayos nucleares llevados a cabo por ese país. En esa oportunidad también murió el fotógrafo Fernando Pereira. La próxima semana ese barco estará en Cartagena para recordarle a los colombianos la importancia de las riquezas naturales del país.

“Celebramos la llegada del Rainbow Warrior III como abanderado del trabajo que Greenpeace realiza en Colombia desde el 2007” dijo Martín Prieto director ejecutivo de la ONG ambientalista en Colombia. El buque emblema de la organización canadiense llegará el sábado 1 de febrero al Muelle Turístico Edurbe en el puerto de Cartagena.

La parada en la ciudad del caribe hace parte de la gira del Rainbow Warrior III que se centra principalmente en los problemas del cambio climático, la agricultura y los transgénicos y los residuos tóxicos. Durante su estadía se realizarán varias actividades a bordo del buque que estará abierto al público los días 1, 2, 6 y 7 de febrero.

El Rainbow Warrior III, que mide 58 metros de largo y pesa 872 toneladas, fue adquirido en el 2011 para celebrar los 40 años de Greenpeace. El buque fue diseñado bajo los más altos estándares medio ambientales, tiene equipos de comunicación de última tecnología y cuenta con múltiples herramientas de acción entre ellas las instalaciones para un helicóptero. Su cubierta verde con un arco iris de múltiples colores ha cautivado a los amantes del medio ambiente en el mundo entero.



El cambio climático y la conservación de ballenas son los temas que desde hace más de 7 años ha venido trabajado Greenpeace en Colombia, y en el 2013 le sumo a ellos una campaña para la protección del páramo de Pisba. Por ello afirma Prieto que la llegada del Rainbow Warrior III es “también es un momento de aliento para continuar con nuestra primera campaña local en defensa de los páramos que llevamos adelante desde mediados del año pasado”.

El proyecto combate la explotación minera en uno de los ecosistemas más frágiles y más importantes del mundo. Los páramos son unas verdaderas fábricas de agua que abastecen al 70 por ciento de la población local.

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