Greenpeace apeló la decisión de un juez de poner en prisión preventiva a 22 de los tripulantes de su barco "Arctic Sunrise" en Rusia, anunció el abogado Anton Benislavski. La actuación de la Justicia va en contra de la Ley, argumentó Benislavski. Por su parte, Daniel Simmons, otro abogado y defensor, aseguró que las acusaciones no tienen fundamento.

Tras la protesta contra una plataforma petrolera en el Ártico, las autoridades investigan a 30 miembros de Greenpeace por piratería organizada, delito para el que la Ley prevé hasta 15 años de cárcel.
El tribunal que trata el caso en la ciudad de Murmansk, argumentó que hay peligro de fuga, de que se repitan acciones delictivas y de destrucción de pruebas, y por eso envió a los activistas a la cárcel.

El caso inició hace una semanas cuando el "Arctic Sunrise" trató de tomarse una plataforma petrolera para detener la explotación en esta zona. No obstante, las fuerzas de seguridad impidieron un intento de los activistas de trepar a la plataforma con cuerdas y abordaron el barco. La justicia acusa a Greenpeace de haber podido provocar una catástrofe ecológica con su acción.

Putin se aleja

Mientras la justicia rusa obra por todo los medios para evitar la salida de los manifestantes de la cárcel, Vladimir Putin, ha señalado públicamente que, los ambientalistas no son “piratas”. Sin embargo, Putin recriminó a Greenpeace haber violado el derecho internacional y haber puesto en peligro la vida de los trabajadores de la plataforma, algo que algunos expertos apoyan.