A menudo, no recordamos bien los cambios meteorológicos, y esto hace que sea aún más difícil que notemos el cambio climático a largo plazo.
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DW

A menudo, cuando una abuela y su nieto se sientan frente a una computadora, se ponen de manifiesto las diferencias generacionales en sus reacciones frente a nuevas informaciones y desafíos. El niño entiende rápidamente lo que puede hacer con la computadora. Por su parte, a la abuela le lleva mucho más tiempo (si no es tecnológicamente muy hábil). Mientras que la computadora es un desafío bastante tangible para nosotros, toda la humanidad se enfrenta ante uno mucho más abstracto: el cambio climático y sus consecuencias. ¿Influye la edad para que la persona esté consciente del problema y realmente lo aborde?

"Desde los años 70 hasta ahora, se ha llegado al dramático descubrimiento de que ya no se puede dar por sentado que las próximas generaciones realmente vivirán mejor que la nuestra", dice el teólogo y ético Markus Vogt, profesor de ética social cristiana en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich. Sin embargo, esto no significa que las personas mayores sean necesariamente más activas que los más jóvenes en la protección del medioambiente o a la inversa.

La actitud y comportamiento hacia la protección del clima difieren

"No existe una relación estadísticamente significativa entre la edad y la conciencia sobre el cambio climático", dice Anita Engels, catedrática de Sociología en la Universidad de Hamburgo. Ella y su equipo analizaron qué tan escépticos son los alemanes acerca del cambio climático y qué otras actitudes van asociadas con esta opinión. Los resultados del estudio revelaron que el 65 por ciento de los alemanes consideran que el cambio climático es un "problema muy grave". El porcentaje de los escépticos del cambio climático está entre el seis y nueve por ciento. Engels y su equipo también descubrieron que las personas que no creen en el cambio climático favorecen más el uso de energías fósiles, en lugar de las energías renovables.

Sin embargo, no se comprobó una correlación directa entre el nivel de educación y el escepticismo. "En EEUU, las personas que se consideran bien informadas tienen una actitud escéptica hacia el cambio climático. Mientras que en Alemania ocurre justamente lo contrario, las personas que dicen estar muy bien familiarizadas con el tema, creen en la existencia del cambio climático", dice Engels.

Pero estar consciente del problema no significa que una persona automáticamente actúe siguiendo los preceptos ecológicos. Por el contrario, los estudios sobre la conciencia ambiental general revelan que muchas veces hay discrepancia entre la opinión que una persona dice tener y su forma real de actuar. "Los temas medioambientales están suficientemente presentes en los medios de comunicación como para que la gente sepa qué debe decir cuando se habla de ellos; por ejemplo, sostienen que no utilizan el coche cuando van a recorrer distancias cortas o que no viajan por avión dentro de Alemania. Sin embargo, a menudo, las palabras no reflejan realmente su comportamiento. Cuando se los confronta en esos casos, las personas se justifican y dicen, “otros también viajan en avión", explica el sociólogo Dietmar Rost, del Instituto de Ciencias Culturales en Essen. Rost trabaja en el Departamento del Clima que se especializa en el estudio del comportamiento humano con respecto al clima.

No se ha determinado una tendencia clara

En cada categoría por edades se presentan los mismos tres grupos: los que son conscientes del cambio climático y por lo tanto protegen activamente el medio ambiente; los que llevan un estilo de vida perjudicial al medioambiente, ya sea por ignorancia o porque no les importa; y finalmente los que protegen el medioambiente a través de su comportamiento, pero su motivación es otra. "Muchas personas mayores, por ejemplo, son ahorrativas y llevan una vida modesta, e indirectamente protegen el medioambiente. No obstante, su motivación no es necesariamente conservarlo, simplemente fueron educadas a vivir así", dice Rost. "La gente más joven, por su parte, ha desarrollado un nuevo estilo de vida. Sin embargo en este grupo, no se ha podido determinar una clara tendencia ecológica. Por ejemplo, el automóvil está perdiendo cada vez más importancia como símbolo de estatus. Por supuesto que esto es positivo para el medio ambiente. No obstante, los viajes de larga distancia a lejanos países son cada vez más comunes y populares, lo cual resulta dañino para el medio ambiente".

En el marco del proyecto “Shifting baselines” (cambio en el punto de referencia), el equipo de investigación de Rost examina cómo la percepción del cambio climático depende de los puntos de referencia que nos fijemos para su observación. Estos puntos de referencia son especialmente importantes en el contexto del cambio climático. En primera instancia, tenemos que advertir el problema para poder cambiar nuestra conducta, y esto sólo funciona si los puntos de referencia se remontan lo suficientemente atrás. "Yo diría con cautela que las personas mayores tienen tal vez una ligera ventaja, ya que pueden hacer una retrospectiva; además, probablemente van a tener el tiempo para hacer tales reflexiones. En estas condiciones existe una mayor probabilidad de percibir los cambios y relacionarlos con el clima", explica Rost. "Una familia joven con niños pequeños, sin embargo, se concentrará en asuntos que le conciernen actualmente y no de detendrá a reflexionar mucho sobre el pasado y los cambios ocurridos de un tiempo a esta parte". Y es ahí donde la abuela le lleva la delantera a su nieto.





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