| 2013/08/02

Lo que el mercado se llevó

El eterno debate de mercado vs ética empresarial no sólo es de académicos. Erik Kikuchi, creador de Culmen y varios casos a nivel mundial dan cuenta de la insostenibilidad del modelo.

170.000 personas han leido el Boletin Culmen por Erick Kikuchi.
170.000 personas han leido el Boletin Culmen por Erick Kikuchi.

Aunque olvidado, en el mundo empresarial aún se escucha uno de los casos de corrupción más graves que han existido: los sobornos Wal Mart. En 2012 el diario New York Times publicó una investigación donde señalaba que los ejecutivos de la empresa en México hicieron pagos ilegales, cerca de  US$ 24 millones,  para acelerar la inauguración de nuevas tiendas en esta región. A este hecho, se le suma que trabajadores de la tienda en Estados Unidos supieron de los sobornos en 2005, pero no alertaron a nadie en Norteamérica o en México.

Cuando el escándalo salió a la luz pública, no sólo el precio de las acciones de la tienda cayó un 5 por ciento, sino que algunos de los representantes de diversos sectores de la industria y el mercado estaban indignados, mientras que otros preferían guardar silencio.

“Cuando mientes delante de tus empleados les das a entender que está bien que te mientan”, afirma Erik Kikuchi, experto en emprendimiento y creador de Culmen, un modelo de liderazgo en el que el reto es cambiar el paradigma y demostrar que sin integridad no se puede hacer empresa.

Para este hombre que cambió el dinero al vender sus 3 empresas, por la felicidad de ayudar y enseñar, la idea es simple: cualquiera puede construir un negocio, empezar una empresa y cada año se puede ir construyendo más y más, pero si las bases de su edificio no son fuertes, se cae. Son esas acciones que todos los días realizamos, nuestra decisiones éticas, las que determinan una u otra cosa. 

Mientras tanto, Drummond Co, enfrenta 4 demandas, dos de las cuales tienen como escenario Colombia. De acuerdo con la agencia Bloomberg, una de ellas afirma que la compañía pagó a grupos paramilitares para proteger la vía ferroviaria que comunica dos minas de la empresa en Santa Marta, de los ataques de la guerrilla. En el marco de esa protección pagada, los paramilitares torturaron y asesinaron a aproximadamente 600 personas, de esta manera, la demanda hace responsable a Drummond y a varios de sus altos mandos, incluyendo a su dueño, Gary Drummond.

Y a esto se le suma que la empresa carbonífera enfrenta en Colombia,  actualmente, una huelga laboral, la cual a pesar de los esfuerzos por conciliar las demandas de las partes, no llegó a feliz término. El resultado, es que cerca de 11 mil trabajadores están quietos.

En este contexto hablar de transparencia, ética e incluso, sostenibilidad resulta irrisorio, pero Kikuchi ve el problema desde el individuo. “¿Por qué la gente miente o compra contratos? El problema de la ética empresarial se ha sesgado a las consecuencias para la compañía en términos de reputación, pero  ¿qué pasa con el ser humano? El secreto es entender por qué la gente toma decisiones éticamente incorrectas y a partir de eso darle opciones”, puntualiza Kikuchi.

Cuando una persona actúa mal, según sus parámetros, hay consecuencias a nivel emocional y mental.  El estrés lleva al dolor, porque hay un desbalance en el cuerpo. Esta es la parte que hay que cultivar en el momento de hablar de emprendimiento, es decir, hay que hablar de mercado, innovación, desarrollo, pero de cómo la ética está íntimamente relacionada con el ser humano y en este sentido, es el corazón de la empresa.

Ahora, la integridad, desde el punto de vista de este experto en negocios internacionales y comportamiento humano, es la brújula moral con la que cada persona se respeta a sí misma y a los demás. En este sentido, el mundo, en palabras de Kikuchi, sería insostenible de no haber integridad.

Las ideas de Kikuchi resultan un poco cándidas, pero cambian su significado e incluso, se vuelven algo proféticas, cuando se recuerda el fallecimiento de cerca de 1.100 muertos del derrumbe de un edificio en Bangladesh, donde funcionaban varios talleres textiles.

* Si quiere escribirle a Erik Kikuchi puede dirigirse a www.erikkikuchi.com

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