Chico Mendes en la Amazonía.

Francisco Mendes, el padre de Chico, llegó al Estado de Acre en plena selva amazónica en 1926 para trabajar como cauchero.  Venía huyendo de la pobreza extrema que azotaba su natal estado de Ceará al otro extremo del país. Mendes decidió asentarse en el seringal, o lugar dedicado a la extracción del caucho, Santa Fe, cercano a Xapuri, y se volvió seringueiro o cauchero.

Era un trabajo duro ya que para obtener lo que necesitaba para vivir tenía que sangrar entre 100 y 200 árboles cada día. El caucho era entregado a los navegantes que se demoraban cinco semanas llevándolo hasta Manaos.

Dieciocho años después, el 15 de diciembre de 1944, nació su hijo, Francisco Alves Mendes Filho, en la colocacao Pote Seco del seringal Porto Rico. Chico se crió en un ambiente donde predominaban el analfabetismo, el abandono, el aislamiento y la sobrexplotación. En 1945, con el fin de la Segunda Guerra Mundial, se acabó la batalla del caucho y la demanda se fue por el piso lo que hizo que la situación en la Amazonía se volviera crítica para quienes  trabajaban sacando este material.


Chico en las caucheras.

Cuando los estadounidenses abandonaron los muelles y aeropuertos, y los caucheros se vieron obligados a vender el caucho a mercaderes ambulantes arriesgándose a violar la obligación de vender solo a los seringalistas que eran los propietarios de las plantaciones de caucho la situación fue todavía más peligrosa. El diario A Provincia do Pará calculó que de los 50 mil “soldados del caucho” censados, 23 mil murieron por esa época “sin pan y sin cuidados médicos”.

El segundo desangre del Amazonas

Después de la caída del caucho, a finales de los años setenta, llegó la segunda fiebre que todavía azota la Amazonía: el oro. Muestra de esto fue que en marzo de 1980 había 5 mil personas trabajando en el garimpo, o lugar destinado a extraer oro, de Serra Pelada y tres años más tarde, en 1983, eran 100 mil y seguían llegando para vivir en condiciones infrahumanas.


Chico con su esposa Isalmar.

Con la llegada del oro llegaron también las drogas, el tráfico de animales y la prostitución. Así mismo, llegó el mercurio. Por cada tonelada de oro extraída se necesita usar una tonelada de mercurio. Análisis de sangre  hechos a los indios kayapós, vecinos a los garimpos, revelaron que más del 25 por ciento tenían un exceso del letal mercurio, al igual que la totalidad de los peces de la región.

En este momento Chico, cauchero como su padre, se dio cuenta de que la única manera de sobrevivir era unirse con otros caucheros y con las comunidades de la zona  para proteger la selva y frenar la avanzada extractivista. Al comienzo Chico trató de trabajar desde los sindicatos y así llamó la atención de los grupos económicos y políticos reinantes en el Amazonas. Junto con Wilson Pinheiro y otros aliados emprendió la lucha contra las megaconstrucciones, la extracción, la deforestación y la violencia en la Amazonía. Pinheiro murió asesinado en 1980.

A principios de los ochenta  el gobierno de facto impulsa en Brasil el proyecto del Polonoroeste destinado a “poner en producción” 25 millones de hectáreas sobre la frontera con Bolivia; para ello hubo que alargar 1.200 kilómetros la carretera BR-364 uniendo Cuiabá, capital de Mato Grosso, con Porto Velho, capital de Rondonia. El Banco Mundial y el BID fueron los financiadores del proyecto.

Aunque el proyecto permitió adentrarse más fácilmente en la selva, destruyó a su paso comunidades indígenas, biodiversidad y dejó una desertificación masiva en parte de la amazonía brasileña. Poco después se construyó  Tucurí, que para ese momento era la cuarta hidroelectrica más grande del mundo. El mayor problema fue que la construcción se hizo sobre el río Tocantis, uno de los afluentes más importantes para la región. Más tarde se erigió Balbina, una megahidroeléctrica cuyo fin era abastecer de electricidad la zona industrial de Manaos.

Estos hechos promovieron proyectos de legislación ambiental en Estados Unidosque exigieron estudios de impacto social y ambiental antes de la financiación de este tipo de obras; “fáciles de manipular, pero al menos un buen principio”, dijo entonces Barbara Bramble, quien desde la National Wildlife Federation conocía y apoyaba la lucha de Chico, junto a Bruce Rich, Blackwelder, Steve Schwartzman y otros ecologistas norteamericanos. Ellos comenzaron una tarea de lobby en el Congreso, mientras cuestionaban al Banco Mundial y al BID por su participación en algunos proyectos en la zona.

En ese momento comenzó la lucha de Chico contra los bancos.  En sus reuniones con los caucheros promovió la idea de las “reservas extractivas”: áreas donde se aprovecharía no solo el caucho nativo sino también la recolección de frutos y medicinas silvestres. Así, se daría el trabajo de extracción y se conservaría el bosque.

En 1987, con el apoyo de Mary Allegretti, antropóloga brasileña, Steve Schwartzman y Adrian Cowell-un cineasta británico que conmocionó al mundo con una serie titulada “La década de la destrucción”, filmada en Amazonia; que incluye “Apostando al desastre”, un documental con imágenes escalofriantes de los incendios y las consecuencias dramáticas después del asfaltado de la BR-364-, Chico viajó a Estados Unidos  para hablar con los directivos del BID y el Banco Mundial  con el fin de explicarles la idea de las reservas extractivas y condenar  las carreteras transamazónicas, como las BR-364.

 A mediados de ese año el satélite metereológico NOAA-9 detecta grandes quemas en la Amazonía. Al investigarlos se encontró que a lo largo de ese año hubo más de 200 mil incendios provocados. Una cifra inconmensurable si se tiene en cuenta que era, en total, el doble de Suiza.

Setzer, el investigador brasileño que había seguido las imágenes satelitarias en su computador, calculó que los incendios habían inyectado en la atmósfera más de 500 millones de toneladas de carbono; equivalente al 10 por ciento del aporte mundial de gases de efecto invernadero que afectan el clima cada año.

En junio de ese año Chico recibe el premio Global 500 de las Naciones Unidas, instaurado ese mismo año para reconocer la labor de individuos y organizaciones en pro del Medio Ambiente.

El director ejecutivo de Naciones Unidas en 2001, Klaus Toepfer, describió  este premio como “un premio a aquellos que se han embarcado en un camino que la mayoría dudaría en tomar por el tiempo, la dedicación y el empeño que demanda. Al honrar a estas personas esperamos que otros se sientan inspirados por sus extraordinarias hazañas”. El premio fue reemplazado en 2005 por otro que  recibió el nombre de ‘Los Campeones del  Planeta’.

Al recibir el premio Chico obtuvo atención mundial a pesar de que en Brasil el reconocimiento es vagamente mencionado en algunos periódicos. Poco después recibe en Nueva York el premio de la Better World Society, creada por Ted Turner, el dueño de la CNN. Chico calculó que con lo que costaba un desayuno en el Waldorf Astoria una familia de caucheros vivía cuatro meses.

En noviembre de 1987 Chico habla en la Asamblea Legislativa de Acre. Con este hecho se inicia la resistencia y un “empate” histórico  de los activistas medioambientales frente a los intentos de tala y colonización agrícola. Chico impulsa la expropiación para convertirla en reserva extractiva. En junio de 1988 el Ayuntamiento de Río le entrega las llaves de la ciudad: es el primer reconocimiento público en su propio país.


Chico con la líder ambientalista Marina Silva.

Esto,sin embargo, no fue suficiente. La violencia creció en el Amazonas y el gobierno federal decretó que tres seringales se conviertan en las primeras reservas extractivas de Brasil lo que enfureció a los dueños de los seringales.

A finales de ese año, el 6 de diciembre, Chico pronuncia un discurso en el que  dice:” “No quiero flores en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva. Sólo quiero que mi muerte sirva para acabar con la impunidad de los matones que cuentan con la protección de la policía de Acre y que desde 1975 han matado en la zona rural a más de 50 personas como yo, líderes seringueiros empeñados en salvar la selva amazónica y en demostrar que el progreso sin destrucción es posible”.

Como si hubiera sido una premonición, 16 días después, el 22 de diciembre de 1988,  Chico se levanta, sale a la puerta de su casa en Xapuri y recibe en el pecho el impacto de una bala disparada a corta distancia, en la oscuridad. En 2013 el Congreso de Brasil nombró a Chico el 'patrón del medio ambiente de Brasil".

25 años después…

¿Qué queda hoy del legado de este líder ambiental, tal vez el más influyente de Latinoamérica?

Aparte de su lucha política,  lo más importante que dejó Chico para la conservación de la Amazonía es el concepto de ‘reservas extractivas’, que busca unir de manera armónica la extracción y la conservación de la naturaleza, los seres vivos y las comunidades que viven en la selva.

Este concepto, sin embargo, no ha sido puesto en práctica del todo. Hoy, la deforestación en la Amazonía ha aumentado un 28 por ciento; en Brasil fue aprobado el nuevo Códifo Forestal, que busca acuerdos con el sector de la soja, debilitando la selva; En Ecuador se aprobó la extracción de petróleo en Yasuní, uno de los santuarios más importantes del planeta y en Colombia se han otorgado títulos mineros con carácter de ‘interés nacional’ en el corazón de la selva.

Según el diario británico The Guardian,  la violencia tampoco ha disminuido. El miércoles 25 de diciembre, mientras parte del mundo descansaba después de las fiestas navideñas, comenzó el juicio  de tres hombres acusados de matar a Jose Cláudio Ribeiro da Silva y su mujer Maria do Espirito Santo, que habían luchado contra las madereras que se han instalado en las riberas del Amazonas por años. Al igual que el de Chico, su asesinato en Mayo de 2011 causó controversia mundial.

Para Felipe Milanez, ecologista  y político brasileño, este juicio va a mostrar “las falencias que hay en la Amazonía en el tema del activismo. Este es un tema que no hemos querido abordar por 30 años y lo mismo que le pasó a Da Silva y a Chico le pasará a cualquier otro que luche por defender el bosque”.

Lo cierto es que, como lo muestra The Guardian, estos asesinatos son solo los más conocidos. Según la Ong  Pastoral Land Comission (PLC), entre 1996 y 2010  han sido asesinados 231 activistas y  809 han recibido amenazas. Lo alarmante es que estas cifras pertenecen solo a un municipio, Pará. “La violencia es el instrumento del capitalismo local”, explica Milanez. Por eso juicios como el que empezó el Miércoles con de suma importancia, no solo por lo que representan, sino porque casi nunca suceden.

Entre 1985 y 2011 918 personas murieron por defender el bosque en la Amazonía brasileña. De esos casos solo 27 han  sido llevados a juicio. Para la periodista brasileña Eliane Brum,”esta impunidad manda el mensaje de que matar está permitido y de que es una manera de ‘resolver’ los conflictos por la tierra y de silenciar a quienes  pelean por hacer justicia”.

Un ejemplo de quienes están dispuestos a todo por la tierra es uno de los asesinas de Da Silva, Jose Rodrigues Moreira,  quien compró 144 hectáreas de bosque amazónico para dedicarlas a la ganadería extensiva. Para hacerlo desplazó a todas las familias de la zona, hecho que fue denunciado, junto con la deforestación masiva a causa del ganado, por Da Silva.

Para la líder ambientalista más importante del continente Americano, quien conoció a Chico Mendes y estuvo recientemente en Colombia, Marina Silva, “Cuando asesinaron a Chico vimos un aumento en la ayuda y las propuestas para salvar la selva y para que el Amazonas tuviera un desarrollo sostenible. Hoy, en cambio, hay un retroceso.  Incluso los objetivos para reducir  la deforestación y las emisiones de carbono están bajo amenaza”.

Porque tienen claro queuqe Silva no miente los hijos de Chico,  Elenira y Sandino, son la presidenta y vicepresidente del Instituto Chico Mendes dedicado a prolongar la lucha de su padre. Así mismo, se han encargado de cuidar la Reserva Extractiva Chico Mendes, que cobija otras 59 reservas dedicadas a probar que la tierra  puede usarse para la extracción si acabar con el medio ambiente ni desplazar comunidades.

Mary Allegreti, que sigue viva, recuerda a Chico y dice que ese legado que cuidan sus hijos es el mayor de todos y  es muy simple: “ para algunos el bosque es más útil talado, pero la verdad es que siempre será más valioso de pie”.




Chico Con Mary Allegretti.


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