El Banco Mundial identificó varios países en África donde la concentración de tierras ha traído diferentes problemas económicos, sociales y ambientales.

La imagen de 9 billones de personas en el planeta para el 2050 pagando precios exorbitantes por un gramo de arroz es un poco apocalíptica y de hecho irrisoria, cuando se tiene en cuenta que el 50 por ciento de la comida que se produce actualmente termina en la basura y que cada persona bota 300 kilogramos de comida al año de acuerdo con cifras de Naciones Unidas.

La verdad es que lo que antes se pensaba era una profecía se puede cumplir: de no tomarse medidas, en un futuro cercano,  pocas personas van a tener acceso a la comida. La situación actualmente es alarmante, por ejemplo, en Colombia hay cerca de 4,3 millones de personas que sufren de hambre y, de acuerdo con estudios de la Universidad Nacional, la cifra se explica no sólo por la carencia de alimentos, sino también porque no hay acceso y los productos se encarecen de maneras preocupantes.

Sumado a esto, diferentes compañías en el mundo en pro de aumentar y mejorar sus cultivos han ido tras la compra de tierras más aptas para el cultivo de sus materias primas: arroz, soya, azúcar.

El caso del azúcar

En octubre de 2013 Oxfam publicó un informe llamado “La fiebre del azúcar”. En este informe se evidencia que desde el año 2000 se han registrado aproximadamente 800 adquisiciones de tierra a gran escala que ascienden a 33 millones de hectáreas en todo el mundo, una superficie equivalente a cuatro veces el tamaño de Portugal. 

La denuncia del informe es que productos que se usan a gran escala como el azúcar están motivando el acaparamiento de tierras en diferentes lugares del mundo, particularmente África y Brasil. Esta situación pone en riesgo  la seguridad alimentaria y a las comunidades que viven en las tierras que han sido adquiridas.

El informe señala que las causas de este crecimiento son el incremento de los precios de los alimentos, del combustible y de la demanda de los consumidores. Cada día las empresas tienen que buscar nuevos lugares para hacer rentable la producción.

En 1998 en la región de Pernambuco (Brasil) la empresa Trapiche desplazó a 53 familias de la región para poder quedarse con la zona y cultivar azúcar. De acuerdo con demandas de las familias, los trabajadores de la empresa instigaron a los líderes comunitarios y cometieron acciones violentas para que abandonaran la región como el incendio de sus casas. 16 años después de la justicia está actuando y se ha logrado esclarecer no sólo que hubo una falta gravísima al desplazar a esta comunidad, sino que la empresa ha tenido un impacto desastroso en material ambiental.

De acuerdo con el informe de Oxfam los cinco países donde se han registrado las mayores adquisiciones de tierra por superficie, un total de 16 millones de hectáreas, son Sudán del Sur, Papúa Nueva Guinea, Indonesia, República Democrática del Congo y Mozambique. Camboya es el país donde se ha registrado un mayor número de transacciones, 104 desde el año 2000.

El papel de la empresa

Esta situación, más allá de ser la oportunidad de satanizar a las grandes compañías, por el contrario se convierte en la oportunidad de involucrarlas en los procesos de compra de  la cadena de suministros. Mark Bowman es el director ejecutivo de la empresa cervecera SAB Miller, una de las mayores embotelladoras que trabaja para Coca-Cola, y asegura que “las adquisiciones de tierra que ignoran los intereses de las comunidades y el entorno medioambiental local no sólo son moralmente incorrectas, sino que son síntoma de una estrategia comercial torpe”. 

Desde Oxfam se ha venido ejerciendo presión sobre las empresas más grandes  del sector de alimentos como Coca Cola o PepsiCo para que tengan un papel más activo en una realidad que es innegable. PepsiCo, la segunda mayor empresa de alimentación y bebidas del mundo, se ha comprometido a dar los pasos para acabar con el acaparamiento de tierra en su cadena de suministro después de que más de 272.000 personas pidieran a varias empresas del sector agroalimentario  que respeten los derechos sobre la tierra de las comunidades. Este compromiso lo asume después de que Coca Cola también se sumara en el 2013. 

Acaparamiento de tierras en el mundo según el Banco Mundial

República Democrática del Congo. Proyecto de maíz. “La inversión desplazó a los cultivadores locales, los expulsó a un parque nacional donde los campesinos ahora pagan a los guardias para que los dejen cultivar en la reserva; otros campesinos se vieron forzados a reacomodarse a 50 kilómetros de distancia donde le rentan tierra a los pobladores locales. Los suelos con pocos minerales son muy susceptibles de erosión después de que se despeja la biomasa. No se requieren estudios de impacto ambiental...”

Liberia. Proyecto de arroz: “Los problemas económicos ocasionaron que los inversionistas busquen los fértiles humedales, en contravención a los acuerdos alcanzados con la comunidad (que no pudieron ponerse en efecto). Esto desplazó al 30 por ciento de la población local. No hay compensación para quienes perdieron sus derechos. Fueron creados 400 empleos de tiempo completo para trabajadores no calificados (casi todos excombatientes) pero hay preocupación de que se contrate a extranjeros que están dispuestos a trabajar por salarios menores. El resultado es la deforestación, y ya se desecaron 50 hectáreas de pantano en el primer año de operaciones”.

Liberia. Concesión maderera: "El acuerdo social claramente especifica pago de renta y reparto de beneficios con el gobierno, pero no se respeta  la prohibición de que los inversionistas   interfieran con los usos consuetudinarios de buena fe  de la madera y otros productos forestales  
Mozambique. Caña de azúcar: “Sólo entre 35-40 [personas] fueron empleadas de tiempo completo, y unas 30 sobre una base estacional [pese a la promesa del inversionista de proporcionar 2 650 empleos]. […]  la población local pierde acceso a la leña, carne de cacería y pescado. El inversionista usa las existencias locales de agua y los caminos sin dar compensación alguna, lo que afecta a las mujeres que juntan agua. La evaluación de impacto ambiental encontró los potenciales impactos negativos de los agroquímicos en el suelo, el aire, el agua, y recomendó medidas de mitigación. Se sufre también el impacto negativo de la deforestación para producir caña”.

Tanzania. Ganado y jatropha: “Es una empresa conjunta entre las compañías holandesas y de Tanzania; la tierra pertenece a cuatro poblados, que aún deben aprobar la transferencia a los inversionistas. Sólo un poblado ofreció ya otorgar sus derechos agrarios. Los inversionistas quieren alquilar la tierra directamente  de los poblados locales, lo que viola una ley agraria de las comunidades. Es potencialmente negativo el impacto para las comunidades de pastores, por el acceso a pastos, leña y agua. No se han cuantificado los beneficios que traerá el empleo.

Zambia. Cultivos de exportación: “Hay temor de desplazamiento potencial entre la gente local. Estas potenciales expulsiones, la pérdida de productos forestales, incluidos algunos gusanos comestibles. Tierras forestales de miombo, intactas, serían impactadas negativamente por la destrucción del bosque para cultivar y habría un efecto ambiental negativo al destruir el bosque para construir carreteras y represas, con una erosión del suelo relacionada”.

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