Juan Gabriel Uribe, ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Juan Gabriel Uribe, ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, destacó como  su victoria más importante la protección de 10.500.000 hectáreas que, a través del artículo 47, declaró estas zonas reservas de recursos naturales estratégicas.  Lo que  significa ese ‘estratégicas’ es que ya no puede concederse títulos mineros en estos lugares.

Según el ministro, "Esta es una victoria transversal a varios Ministerios, ya que por primera vez se utilizó el artículo 47 de Código de Recursos para crear esas reservas, es decir, para pasar a áreas protegidas, lo que nunca el país había hecho".

Estas, son las mismas áreas que protegió el decreto 1347 expedido el 28 de junio de 2013.  Si bien es cierto que este es un logro inédito para el ministerio,  algunas de estas zonas se traslapan y  entran en conflicto con  las de los 40 proyectos mineros declarados de ‘interés nacional’ por la ANM el 19 de junio de este año, diez días antes  de  ser publicado este decreto de minambiente. Esto quiere decir que  a las 10.500.000 hectáreas declaradas por minambiente como estratégicas, se enfrentan las 22 millones de hectáreas declaradas por minminas como estratégicas también.

En su rendición de cuentas sobre deforestación el ministro reveló que entre 2011 y 2012 la tasa  anual de deforestación fue de 147.946 hectáreas, una reducción sustancial frente a la tasa de 238.237 hectáreas deforestadas entre 2005 y 2010.

Esta baja en la deforestación  coincidió con dos hechos: la caída en los cultivos de coca y el trabajo hecho por el Ideam  que desde 2010 y en alinanza con la fundación Gordon y Betty Moore desarrolló el sistema de monitoreo de bosques y carbono lo que califica al ministerio y al Ideam como los únicos calificados para publicar cifras sobre deforestación en Colombia.

La región más afectada por la deforestación es, como se preveía, la Amazonía cuyos problemas se incrementan debido a la presencia de minería ilegal.  Las otras dos regiones más afectadas son el Magdalena Medio y la Sierra Nevada de Santa Marta.

Otro de los proyectos que mencionó minambiente para mitigar la deforestación fue promover una actividad agropecuaria más sostenible y que afecte menos los bosques naturales.

Qué hay después de tres años

Uribe recalcó la fortaleza institucional que se ha ido consolidando y añadió que "Colombia es indudablemente reconocida como líder en el medio ambiente en el mundo".

En la segunda parte de la rendición de cuentas, dedicada a revisar el papel  del medio ambiente y la sostenibilidad como decisivos para lograr un país moderno, Uribe tocó el tema del Cambio Climático y dijo con franqueza que es un problema para Colombia.

Según la IEA, International Energy Agency, Colombia es el tercer país más afectado por este fenómeno en el mundo y, de no cumplirse la meta de que  la temperatura no suba más de 2°C en los próximos 50 años, más de la mitad del país  podría quedar  sumergido.

En su columna ‘Bogotá en caliente’ del 28 de julio Manuel Rodríguez, profesor de la Universidad de los Andes y exministro de medio ambiente, menciona que “en Bogotá se registró entre 1980 y el 2011 un total de 174 eventos, que vienen en aumento en frecuencia e intensidad: 85 inundaciones, 69 deslizamientos, 11 incendios forestales y 9 vendavales y granizadas extremas”.

En su estudio, la IEA también reveló que el aceleramiento del cambio climático  debido a actividades humanas en el mundo es por lo menos diez veces más rápido que los producidos, por  causas naturales, en 65 millones de años.

Esta realidad  obliga, como dijo Uribe, a crear políticas públicas sólidas que ayuden a mitigar las consecuencias del alza en la temperatura del planeta.  Con respecto a este tema el ministro destacó la creación dentro del ministerio de la dirección de cambio climático, que  creó el Sistema Nacional de adaptación que busca prever y atenuar los impactos ambientales asociados a este fenómeno.

Dentro  los logros del ministerio en estos tres años están: La creación de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, ANLA; la ampliación del parque nacional Chibiriteque; la nueva política de ecoturismo en los parques nacionales; los planes de Ordenamiento y Manejo las Cuencas Hidrográficas, Pomcas; y la ayuda internacional a través de la cooperación de 340.000 millones de pesos para la protección del medio ambiente.

En 2003  se dió la no tan benévola unión del Ministerio de Medio Ambiente con el de Desarrollo. En 2012, como una opción a esta unión desafortunada, el presidente Santops instauró el nuevo Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, pero esta nueva fusión le quitó al ministro una función clave: la de ordenamiento territorial que pasó a las manos del Ministerio de Vivienda. 

Así mismo, se ve un hueco en la otorgación y regulación de las licencias ambientales. Hay sinsentidos no resueltos como que en la fase de exploración  minera no es necesaria una licencia, cuando debería ser obligatoria. Estas licencias, sin embargo, ya no le competen al ministerio lo que muestra, como dice Rodríguez en otra de sus columnas, que este, en muchas instancias, se ha quedado "sin dientes para mostrar".

Falta mucho por  andar y el ministro tiene retos grandes, especialmente en cuanto a temas mineros de hidrocarburos, sobre cambio climático y en cuanto a la regulación  ambiental de algunos proyectos. Queda por ver qué deparará este año de gobierno en el que la política ambiental  se encuentra en un momento definitivo que determinará si se estanca o empieza a andar.

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