La ternura y buena disposición de los Micos Churucos han hecho de estos primates, los más grandes del Amazonas, objeto de la cacería para ser vendidos como mascotas. Son además altamente apetecidos como alimento para los indígenas Tikuna. Hoy, la existencia misma de la especie está en manos del hombre: la pérdida de su hábitat natural y el apetito comercial por poseerlos los tienen arrinconados.

Cuando Sara Bennett llegó a Mocagua hace 12 años, los primates no eran su prioridad pero su vulnerabilidad los convirtió en su misión personal. Desde entonces ha usado todas las herramientas a su alcance para protegerlos. Entre sus actividades ha estado la promoción e implementación de vedas a su cacería, el trabajo con indígenas y colonos de la zona en labores de monitoreo y capacitación como investigadores locales y ha trabajado con Parques Nacionales y otras entidades de los gobiernos nacional y local para recibir los micos incautados y proteger su hábitat.

Además, Sara es una madre sustituta para los churucos adultos y huérfanos: su organización está autorizada para recibir a los micos que se incautan regularmente de las manos de sus cazadores y propietarios. Sara y la Fundación Maikuchiga deben conseguir los recursos para rehabilitar y mantener a estos y cuidar su hábitat.  Ha logrado, por más de diez años, que el resguardo indígena de Mocagua mantenga la veda a su cacería. De la mano con la comunidad realiza monitoreos que les permiten conocer el estado de las poblaciones silvestres de churucos en la zona.

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