Los pobladores de diferentes veredas del país se quejan de las consecuencias de la explotación minera.

En la vereda Chepero Alto del municipio de Cumaral (Meta) la mujer que más tiempo ha vivido en el municipio dice que nunca había visto a las montañas “derretirse”. Lleva 70 años en este lugar, y sólo desde que el proyecto de Petrominerales, Llano 59, comenzó sus trabajos de exploración sísmica en la zona hace casi 2 años, los derrumbes se han vuelto parte del día a día. La cuestión es que este tipo de exploraciones no requieren licencias.

La senadora Maritza Martínez es la autora de un proyecto de Ley que pretende que en la  ejecución de todo proyecto, obras o actividades de exploración, explotación, transporte, conducción, y depósito de hidrocarburos y construcción de refinerías, incluidos los que desarrollen cualquier técnica de prospección o exploración sísmica o geofísica, que implique la aplicación de cualquier tecnología que genere perturbación del ambiente natural, se deba tener una licencia ambiental conferida por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA).

De hecho en la Ley 99 de 1993, este tipo de proyectos debían tener licenciamientos, sin embargo, después del Decreto 883 de 1997 y el 2028 de 2010 se excluyó los programas sísmicos que no impliquen la construcción de vías. 

Durante una audiencia pública en la que participaron líderes comunitarios, representantes y concejales de los municipios afectados,  Luz Helena Sarmiento, ministra de Ambiente, Javier Gutiérrez Pemberthy, presidente de Ecopetrol y Nubia Orozco, nueva directora de la Anla, además de representantes de las empresas que realizan exploración sísmica, el objetivo era  discutir era la posibilidad de tener minería compatible con el medio ambiente.

Óscar Vanegas, profesor de la Universidad Industrial de Santander (UIS) y representante de la USO, señalaba que la exploración sísmica incrementa las fracturas naturales de la tierra, lo cual termina generando un aumento en los deslizamientos, después de la exploración sísmica.
Así, explicaba Vanegas durante su intervención en la audiencia pública, en la vereda  Los Kioscos, a ocho horas del municipio de Puerto Gaitán ,la comunidad se ha unido para protestar en contra de Pacific Rubiales y las exploraciones que vienen realizando en esta región. De hecho, en octubre del 2012 la sociedad organizó un plantón para exigir que se les respeten sus derechos.

Y es que como lo dice la senadora Martínez “hay que tener en cuenta a la gente. El problema con este tipo de explotaciones es que se sienten invadidos”. 

Por su parte la directora de la Anla, Nubia Orozco, señaló que “la actividad sí tiene impacto”, sin embargo, para la funcionaria el tema de la minería y el ambiente no son irreconciliables y lo que se necesita es tomar la actividad minero energética con responsabilidad.

El problema no obstante, cobra relevancia cuando varios proyectos mineros en el país esperan comenzar exploración en zonas no tradicionales como el Amazonas, la cordillera oriental, además de plataformas marinas. En el caso de la cordillera oriental, por ejemplo, esta es la más joven de las tres y por lo tanto, aún mantiene en bastante actividad.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.