Mark Tercek, presidente y CEO de The Nature Conservancy

Semana Sostenible: Usted no es sólo el CEO y presidente de TNC. Como director de esta ONG’s dedicada a la conservación, ha sido uno de los personajes que más y mejor comunica la importancia de cuidar el planeta: ¿Por qué?

Mark Tercek: Cuando me convertí en el CEO de TNC inmediatamente me di cuenta de que era más importante hacerle entender a las personas por qué es fundamental lo que hacemos. Generalmente somos muy buenos hablándoles a quienes nos apoyan y patrocinan, además de que somos los mejores persiguiendo  a los “chicos malos” del ambiente. 

Sin embargo, ignoramos al resto del mundo y por eso cuando llegué a TNC me di cuenta que nuestra misión es lograr que el resto de personas entiendan el porqué es importante conservar y cuidar el medio ambiente. Hay que comunicar que el cuidado del ambiente no va en contravía del desarrollo económico, sino que por el contrario está unido.  Entonces escribí mi libro (How business and society thrive by investing en nature) y después empecé el blog en el Huffington Post, ya que así diferentes personas iban a leerlo y ver lo que un ambientalista, antes  trabajador de Goldman Sachs, tiene que decir.

S.S: Estamos atravesando una coyuntura en la que nos detenemos y realmente avanzamos hacia el desarrollo sostenible o, definitivamente, colapsamos. ¿Qué hacer para que realmente surja una conciencia ambiental y haya un cambio definitivo en nuestras prácticas?

M.T: Estoy de acuerdo con usted. Realmente tenemos un reto y probablemente este reto se hará más difícil en los próximos años. Sumado a esto la población mundial irá creciendo, pero también habrá nuevas tecnologías disponibles y estás seguramente serán tecnologías limpias. El verdadero reto está ahora y de hecho es un poco emocionante, porque las personas de nuestra era e incluso, los más jóvenes cada vez están más conscientes de que es posible hacer las cosas bien.

Si lee libros de las personas que vivieron durante o justo al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los reportes sobre la situación que vivían eran realmente dramáticos. En Londres, por ejemplo, la ciudad estaba prácticamente destruida, pero la gente empezó a creer que era posible hacer un cambio y que volver a empezar iba a significar hacer las cosas diferentes, mejor.

Hoy en día tenemos decenas de retos en materia ambiental y como si no fuera suficiente tenemos el crecimiento de la población, pero más que el crecimiento de esta, me refiero al crecimiento de la clase media.  Al principio creemos que es bueno, ya que las familias tendrán acceso a buena educación, los niños tendrán mejor nutrición, pero esos nuevos seres humanos demandarán energía, agua, alimentos. La pregunta es si nuestro mundo estará preparado para esto teniendo en cuenta, que el cambio climático también es reto latente.

No obstante, somos más “inteligentes”, tenemos más información disponible y así podemos hacer elecciones más acertadas, podemos aprender de los errores. Una de las estrategias que creo que podemos usar para afrontar estos retos es invertir en conservación y ¿por qué vale la pena? Si la naturaleza provee bienes y servicios que son indispensables para nosotros como el aire limpio, el agua para tomar o los alimentos, entonces tenemos que ser un poco más listos, e invertir en la naturaleza y si hacemos eso de manera adecuada, creo que tendremos un planeta más preparado para el futuro.

Otra cosa que necesitamos es gobiernos más comprometidos. Creo que actualmente los gobiernos del mundo están haciendo las cosas un poco mejor, pero necesitan actuar más rápido. Cada día el mundo se vuelve o quiere convertirse en un lugar más democrático, eso significa que los ciudadanos deben volverse más comprometidos y cercanos a los temas del medio ambiente y vuelvo al punto de ahora, tenemos que hacer que la gente entienda que tiene un trabajo por hacer, un deber con el planeta y que parte de esto es presionar a los gobiernos a ser más comprometidos con el ecosistema en el que viven.

Por último, quienes tenemos hijos debemos inculcarles el respeto por la naturaleza. En el pasado, en mi país (Estados Unidos), los americanos éramos un poco estúpidos sobre el ambiente y cometimos varios errores y no lo sabíamos, pero ahora sí lo sabemos y las próximas generaciones tendrán que ser más listas y hacer las cosas bien. 

 Estas son las tres cosas que necesitamos para afrontar los retos actuales: Invertir en la naturaleza, exigir más compromiso por parte de los gobiernos y educar a las próximas generaciones.

S.S: Usted mencionaba el papel de la clase media. En Latinoamérica, particularmente, esta clase media se hace más grande y el desarrollo económico que se ha alcanzado en los últimos años es a costa de los recursos naturales. Por ejemplo, en Colombia, la actividad minera se hace de manera irresponsable pero ha generado rentabilidad. ¿Estamos a tiempo de parar este modelo? ¿Cómo lo hacemos?

M.T: En TNC estamos muy emocionados de los avances de América Latina. Comparados con otros lugares del mundo sus ecosistemas están en buena forma y comparado con otros países, los gobiernos y tomadores de decisión están más propensos a generar el desarrollo sin afectar el medio ambiente, siempre y cuando se pueda.

De hecho, mientras estoy en Colombia visitaré a las autoridades ambientales. ¿Por qué se reúnen conmigo si son personas ocupadas? Es porque les importa y quieren hacer las cosas bien. 
Por otro lado, En TNC tenemos toda una mesa para la conservación de Latinoamérica y consiste en un número de personas muy importantes, mayoritariamente personas de negocios, como Alejandro Santodomingo, quienes se preguntan ¿Cómo lograr la seguridad alimentaria, la disponibilidad de agua limpia y una infraestructura adecuada? Y a partir de esto estamos avanzando en diferentes zonas de la región de manera más eficiente.

S.S: Uno de los mecanismos que se ha estudiado en los últimos años en Colombia para proteger el medio ambiente es implementar impuestos para apoyar la conservación. ¿Qué tan efectivos son? 

M.T: Tienen sentido. En mi libro defiendo la idea de que hay que apostarle al medio ambiente como una inversión. En el caso de inversiones que apoyen a toda la sociedad el Gobierno es quien invierte. Así, en el caso de un río, si el gobierno invierte en diques para evitar las inundaciones y cobra impuestos a las personas para realizar este tipo de construcciones, esto será menos costoso y más responsable, que arreglar las ciudades en caso de que existan las inundaciones.  De esta manera, no es sólo verlo como impuestos, sino como inversión del Gobierno, aunque no es una medida popular.

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