Mathew Mutinda/Marwell Wildlife

Por: Mongabay Latam

Nika Levikov juró que nunca más volvería a trabajar como mesera. Pero, hoy, con una maestría en ciencias de la conservación del Imperial College de Londres, atiende mesas, entrega bebidas y limpia mesas para poder mantenerse sola.

Después de dos años de buscar trabajo remunerado como conservacionista en Europa y diez meses en un trabajo no remunerado en el este de África, Levikov se mudó a la isla de Malta para trabajar en Greenhouse Malta. Levikov, que debe más de US$100 000 en préstamos estudiantiles, describió su trabajo en la pequeña ONG ambiental como “informal” y freelance —algunas horas son pagadas, otras son voluntarias— mientras el grupo busca obtener más fondos.

“La realidad que muchos de nosotros enfrentamos es que tendremos que cuidar niños, limpiar inodoros y servir bebidas mientras tratamos de obtener la experiencia que necesitamos en conservación para finalmente conseguir el trabajo de nuestros sueños”, dijo Levikov, una expasante en Mongabay, quien acaba de cumplir 30 años.

“No culpo a nadie por mi situación actual en la que estoy completamente en la quiebra y sigo cruzando los dedos para que en un futuro cercano mi carrera finalmente despegue”, le dijo a Mongabay. “De hecho, me equivoqué al pensar que todo mi trabajo duro y no remunerado me llevaría a algo o que tener un título de una universidad muy respetada me daría una ventaja”.

Nika Levikov en busca de las cebras de Grévy (Equus grevyi) en Kenia. Foto de Mathew Mutinda/Marwell Wildlife

Levikov no está sola.

Mongabay entrevistó a más de una docena de conservacionistas para producir este artículo, muchos de los cuales relataron una historia tristemente similar: muchas pasantías no remuneradas, deudas estudiantiles paralizantes, trabajo a corto plazo por poco o ningún sueldo, actitudes desdeñosas y requisitos de trabajos de nivel inicial que incluyen considerable tiempo de campo y experiencia.

Otros jóvenes conservacionistas se negaron a comentar por temor a que su sinceridad no los deje encontrar trabajo.

“La conservación es una profesión para ricos"

El mundo experimenta un gran cambio ecológico. El año pasado, el informe “Living Planet Report” de la ONG internacional WWF declaró que las poblaciones de fauna silvestre han caído en 58 % en los últimos 40 años, al menos entre los 3706 vertebrados (de alrededor de 10 000) que examina. Agregado a todo esto, como si lo necesitáramos, está el cambio climático: los biólogos ya han identificado sus consecuencias en miles de especies en todo el mundo. Los científicos también han declarado que estamos en una nueva era, el Antropoceno, que podría presenciar una extinción masiva tan devastadora como la que acabó con los dinosaurios. Lo que esto significará para la humanidad, nadie lo sabe realmente.

En medio de esta revuelta, los conservacionistas son nuestros médicos ambientales. Intentan, contra viento y marea, mitigar el daño que los humanos han infligido al salvar especies y salvaguardar los ecosistemas. Ya hay muchas especies que no estarían aquí si no fuera por el trabajo constante de los conservacionistas.

Sin embargo, los conservacionistas actuales corren el riesgo de verse obligados a abandonar su carrera por tendencias, estructuras y decisiones en las que no participaron. Por supuesto, la conservación no es la única carrera que enfrenta dificultades: arte, minería, servicio postal y periodismo son otros ejemplos. Pero aquí hay un problema más grande: si los jóvenes conservacionistas no pueden convertir su educación, experiencia y pasión en una carrera para toda la vida, ¿qué será de la vida en la Tierra?

“La conservación es una vocación, así como una profesión”, dijo E.J. Milner-Gulland, biólogo de la Universidad de Oxford. “Los jóvenes que ingresan al mercado laboral están más capacitados que nunca, y tienden a tener mucha experiencia también… Pero debido al aspecto vocacional, es realmente difícil conseguir un trabajo remunerado”.

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Lamentablemente, no hay datos concretos sobre el empleo o el pago en conservación. Para un trabajo que requiere un grado avanzado y habilidades de investigación, es sorprendente lo poco que se ha investigado.

Conservation Careers, el sitio web de empleo más grande del campo, dice que comparte alrededor de 6000 empleos al año. Nick Askew, director Conservation Careers, dijo que puede haber hasta 30 000 empleos disponibles anualmente. Él lo llama su “mejor estimación”. No hay datos sobre cuántas personas buscan estos trabajos.

Parte de la dificultad de estimar la relación entre la oferta de trabajos de conservación y la demanda es la gran variedad de trabajos en conservación, desde la redacción de propuestas para conseguir fondos en una ONG climática hasta el cuidado de rinocerontes en un zoológico o la investigación de campo sobre canguros en Papúa Nueva Guinea, entre otros.

Aun así, los conservacionistas entrevistados para este artículo —algunos de ellos profesores, algunos jóvenes que han pasado meses o años en busca de trabajo, y algunos que renunciaron por completo a la conservación— estuvieron de acuerdo en que los trabajos a menudo son pocos y poco frecuentes.

“Muchos de los trabajos de nivel inicial son no remunerados, mal pagados o temporales; sin embargo, tienen grandes requisitos de educación”, explicó Jessica Williams, de 35 años y residente en Cornwall, quien dejó su carrera en gestión minorista para buscar una en conservación en el Reino Unido. Para lograr su objetivo, estudió seis años una segunda licenciatura en ciencias naturales mientras trabajaba a tiempo completo. Ella ahora es voluntaria mientras busca un trabajo que realmente pague.

“Es más competitivo que nunca”, dijo Askew sobre el mercado laboral de la conservación, una de las razones por las cuales muchos jóvenes conservacionistas están dispuestos a trabajar sin remuneración. En el 2014, Conservation Careers realizó una encuesta en la que preguntaba si se había vuelto más difícil conseguir un trabajo en conservación: el 94 % de los conservacionistas encuestados respondieron que “sí”.

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Nick Askew de Conservation Careers señaló que la mayoría de los empleos de conservación y las oficinas centrales de las ONG se encuentran en los EE.UU., Canadá, el Reino Unido, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda, lo que hace especialmente difícil para los conservacionistas que viven fuera del mundo industrializado abrirse camino a lo largo de su carrera elegida.

“Envidio a los países donde es posible trabajar en la conservación de la naturaleza y donde se considera una carrera para toda la vida”, dijo Juraj Svajda, conservacionista en Eslovaquia. Svajda ha trabajado para el Ministerio de Medio Ambiente de Eslovaquia y el sistema de parques nacionales, pero perdió su trabajo junto con muchos conservacionistas del gobierno después de las purgas políticas en el 2007. Hoy trabaja como asistente de un profesor.

Además del deprimente mercado laboral está la tendencia de los graduados a estancarse en pasantías no remuneradas a tiempo completo o en el voluntariado a largo plazo.

“Las pasantías son una forma extremadamente valiosa para que las personas prueben su rol elegido, construyan su experiencia para su CV y ??desarrollen su red profesional. Si se hace bien, una pasantía realmente puede iniciar una carrera de jóvenes conservacionistas”, dijo Askew.

Juraj Svajda mide la erosión de los senderos en el Parque nacional Tatra en Eslovaquia. Foto cortesía de Juraj Svajda

Pero muchas de estas pasantías no se otorgan a estudiantes universitarios que prueban una carrera durante el verano, sino a graduados con títulos avanzados y un CV ya existente. Algunos jóvenes conservacionistas incluso pagan para trabajar, y entregan dinero a grupos de turismo voluntario sin fines de lucro, como Frontier, con sede en Londres y California, para participar en la investigación durante meses.

Se ha convertido en un círculo vicioso. A los estudiantes, incluso aquellos con títulos avanzados, se les dice que necesitan más experiencia, especialmente experiencia en el campo, antes de poder conseguir un trabajo. Pero casi la única experiencia disponible es a través de pasantías no remuneradas o voluntariado. Muy pronto, una pasantía no remunerada ha dejado de ser suficiente y ahora dos, tres o más se han convertido en el estándar tácito.

Después de obtener su maestría, Ruzo hizo dos pasantías de cuatro meses antes de “ceder bajo el peso de la presión financiera”. Ruzo tiene amigos que pasaron un año entero en trabajos no remunerados.

“Esto es completamente irreal para la mayoría de la gente”, dijo.

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¿Qué pasa después? La mayoría de las personas entrevistadas aún no había asegurado trabajos. Algunos conservacionistas jóvenes se rinden y pasan a otra cosa. Algunos intentan construir su propia ONG, como Ruzo. Muchos continúan buscando mientras trabajan en otros empleos para pagar las cuentas. Y algunos con incertidumbre obtienen un doctorado, en gran parte para mantenerse económicamente durante algunos años, por muy bajos que sean los sueldos, antes de ingresar al humillante mercado de trabajo.

Una fuente que habló bajo condición de anonimato ha estado en busca de trabajo desde diciembre de 2015 sin éxito. Durante ese tiempo, la persona trabajó de forma gratuita con WWF, The Nature Conservancy, la Tropical Biology Association y Whitley Fund for Nature, e hizo pequeños trabajos pagados a corto plazo con BirdLife International. La fuente afirmó haber postulado a más de 70 trabajos y haber realizado 15 entrevistas, y obtuvo el segundo lugar en cuatro de ellas.

“Uno de los trabajos para los que quedé en el segundo lugar fue en una ONG para la que había trabajado voluntariamente por seis meses antes de la entrevista. Devastador”, dijo la fuente. “Ha sido muy agotador. Muchas lágrimas han sido derramadas”.

La fuente finalmente se mudó a casa con los padres para reevaluar la situación.

Milner-Gulland dijo que le preocupa que la conservación se esté convirtiendo en una “profesión de una persona adinerada”, que solo las personas con un historial adinerado puedan sobrevivir los años de educación superior seguidos de meses o incluso años de trabajo no remunerado.

“Nunca podremos hacer todo el trabajo de conservación que queremos”

En el 2015, Auriel Fournier coescribió un artículo de opinión titulado “Los técnicos de campo voluntarios son malos para la ecología de la fauna silvestre“. El argumento de su equipo era el siguiente: no pagar a los técnicos de campo excluye a todos los que no puedan trabajar de forma gratuita, lo cual socava a la ciencia y la conservación al erigir barreras financieras contra la creación de un grupo de estudiantes verdaderamente diverso.

Actualmente candidata a doctorado en la Universidad de Arkansas, Fournier, de 26 años, dijo que coescribió el documento porque ha visto cómo las pasantías no remuneradas, el voluntariado y los programas en los que haya que pagar para trabajar han imposibilitado que sus colegas avancen en sus carreras.

“Estos trabajos [no remunerados] a menudo son los primeros pasos para encontrar un trabajo remunerado” en un campo donde los trabajos de nivel inicial a menudo requieren una experiencia de campo considerable, dijo Fournier. Muchas personas simplemente no pueden darse el lujo de aceptar trabajos no remunarados, particularmente personas de grupos subrepresentados, como personas de color, extranjeros y padres, agregó.

Los portavoces de los grupos conservacionistas más grandes del mundo, Conservation International, Nature Conservancy, WWF y la Wildlife Conservation Society, se mostraron reacios a discutir sus políticas de pasantías en detalle para este artículo. Pero los cuatro grupos ofrecen pasantías remuneradas y no remuneradas. (Los no remunerados a veces se pueden utilizar para créditos universitarios, los pagos a veces dependen del financiamiento).

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Estos grupos también son grandes empleadores en el campo con importantes resultados (WWF-US aportó US$248 millones y pagó a su director ejecutivo US$730 666 el año pasado). Williams dijo que “puede parecer una acción cínica” para que las organizaciones más grandes ofrezcan trabajo a tiempo completo sin pago cuando el requisito de educación superior para obtener pasantías no remuneradas a menudo viene con “alto costo personal”.

Algunas ONG más pequeñas argumentan que son financieramente incapaces de ofrecer pasantías remuneradas. Y, obviamente, incluso las pasantías no remuneradas representan una inversión del tiempo del personal de una organización, gastos generales y, a veces, dinero en efectivo, que puede ser sustancial.

Durrell Wildlife Conservation Trust ofrece solo pasantías no remuneradas para enfocar sus fondos en su misión de conservación, según la portavoz Alexandra Shears. Pero dijo que la pequeña ONG con sede en la isla de Jersey es “clara y sincera” con posibles pasantes sobre las realidades financieras y “trata de ayudar con el alojamiento y transporte”.

“Estoy intentando enviar mis postulaciones de trabajo en todo el mundo”, dijo Svajda. “Y por centésima vez viene la respuesta: tienes un currículum increíble e impresionante, pero no te vamos a contratar”.

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