El 20 de abril de 2010 explotó y se hundió la plataforma petrolífera Deepwater Horizon de la multinacional British Petroleum en el Golfo de México, la cuenca oceánica entre este país, Cuba y Estados Unidos.

El accidente dejó un saldo de once trabajadores muertos y 757 millones de litros de crudo derramados en el océano, según cifras oficiales.

La catástrofe ha costado a la compañía 14.000l millones de dólares en los últimos cuatro años y pese a que esta reporta que se han limpiado más de 1200 kilómetros de costas, algunos especialistas exponen que aunque el daño ambiental ha sido mitigado, algunas consecuencias persisten.

Christopher Reddy, científico de la institución Woods Hole Oceanographic ha llevado un registro de la zona en los últimos cuatro años.

Él explica en un artículo del portal EFE Verde que los depósitos de petróleo o del mineral mezclado con arena persisten, aunque resalta una mejoría significativa de la situación.

Mientras Reddy expone a EFE que la fauna de este ecosistema “es completamente segura para ser consumida”, un reporte de la National Wildlife Federation detalla la mala situación de algunos animales del Golfo, posterior al derrame.

El caso de los delfines mulares es uno de los más preocupantes para la organización. En la investigación se expone que los mamíferos de esta especie que han sido encontrados muertos o atollados ascienden a 900. Daños pulmonares y del sistema inmunológico son otras de las secuelas del accidente.

Otras especies afectadas según el reporte citado por el portal ecológico son las ostras, algunos tipos de atún, los cachalotes y tortugas marinas.

La empresa inglesa fue multada por 4500 millones de dólares tras aceptar 14 cargos criminales; el dinero es destinado a organizaciones como la Fundación Nacional de Pesca y Vida Silvestre para la mitigación de daños medioambientales.

Con información de EFE Verde. 

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