Para ella la compasión no es útil sin acciones.

En junio de 2012 Harr  de 8 años vio una foto de dos niños de su misma edad llevando piedras inmensas amarradas a  sus cabezas. Ese día aprendió un nuevo término: esclavitud moderna.

Sin pensarlo, decidió hacer  algo que estuviera a su alcance y que ayudara a que ningún niño, nunca y en ningún lugar, siguiera siendo esclavizado: decidió montar un puesto de limonada que, más que un acto productivo, era un acto simbólico, un acto de protesta.

La meta de Harr era ambiciosa: recaudar más de 100.000 dólares y luego donar el dinero a alguna fundación u ong que ayudara a sacar a niños de la esclavitud.  En día número 173 de su ‘protesta’ cumplió su meta y donó  más de 100.000 dólares a Not For Sale (No   está a la venta en español), una organización  que saca a niños de la esclavitud y creada por David Batstone, un estadounidense que en 2009 se enteró de que su restaurante favorito  manejaba, encubiertamente, una red de tráfico de niños.

Al donar este cheque los padres de Harr le dijeron “lo lograste, cumpliste tu meta” a lo que ella respondió: “¿acaso la esclavitud se ha acabad? No. Entonces no he cumplido mi meta”.  Decidió, entonces, que necesitaba  fundar su propia organización basándose en su proyecto: vender limonada. Con esta idea se creó Make a Stand Lemon-aid,  la fundación de Harr que, como ella misma lo dice, vende  esperanza ‘embotellada’.

Su limonada hoy se vende en más de 70 lugares por todo el país y está apoyada por Unicef, The Youth Foundation y The International Programme on the Elimination of Child Labor. Así mismo, es una limonada menos dulce y producida orgánicamente.  El objetivo con esto es vender un producto que sea responsable en sus ingredientes y que ayude a una causa.

Gracias a su trabajo, -ella sigue saliendo cada día a vender limonada-, Fair Trade USA le propuso una alianza para promover productos  bien hecho y, sobre todo, hechos con una mano de obra que reciba todas las garantáis laborales necesarias y que nunca, nunca,  esté compuesta por  niños.

Como bien lo dice Harr en una de sus entradas de su blog en la página de Fair Trade, “¡Estamos acabando con la esclavitud infantil ahora! No podemos usar ingredientes o consumir alimentos o comprar ropa o lo que sea que no sea fair trade.  Porque fair trade significa tratar a las personas que hacen esos productos de manera responsable y justa… y esa es la regla de oro, ¿no?: trata a los demás como quieres ser tratado”.

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