Una de las principales metas de las políticas de salud pública en el mundo es combatir la prevalencia de enfermedades relacionadas con la alimentación.

¿Qué proveen los alimentos al organismo?

  • Nutrientes que proporcionan energía: los alimentos aportan en cantidades variables nutrientes que contienen calorías, tales como carbohidratos, grasas y proteínas. Constituyendo el combustible para el funcionamiento de los órganos, el crecimiento y la actividad física.
  • Nutrientes no energéticos: en este grupo se encuentran las vitaminas y minerales. Son sustancias esenciales que no aportan calorías, pero que el organismo necesita para mantener un adecuado estado de salud.
  • Fibra dietaria: es la parte comestible de las plantas o carbohidratos resistentes a la digestión. La fibra se relaciona con la protección y alivio de trastornos digestivos, la sensación de saciedad y el mantenimiento de los niveles de glucosa en la sangre, entre otros beneficios.
  • Agua: componente común en los alimentos, cuyo contenido es muy variable y depende de la concentración del resto de nutrientes u otras sustancias.

En Colombia el desafío no es diferente, “una forma de alcanzar este objetivo es incrementar el conocimiento que la población tiene sobre alimentación y nutrición. La exposición de un individuo a esta información podría resultar en cambios de actitud y en un mejor comportamiento alimentario”, indica Isabel Cristina Pulgarín, especialista en nutrición de Nutresa. (Vea: Lo natural le gana el pulso a lo artificial)

Sin embargo, las grandes campañas de educación nutricional que se han realizado en diferentes países todavía no logran cerrar las brechas entre las recomendaciones alimentarias y la calidad de lo que consumimos.

Hoy sigue siendo importante aclarar ciertos mitos que persisten entre la gente. “No hay alimentos buenos ni malos. Equilibrio y variedad son las claves para una nutrición adecuada”, asegura Paola Yanquen, nutricionista de Alpina. “Los aspectos fundamentales para elegir una buena nutrición están en aprender a comer de forma variada y en las cantidades requeridas por el organismo. Alimentos como los lácteos nos ofrecen la cantidad exacta de nutrientes claves que necesitamos todos los días como las proteínas y el calcio. Además, nos los brindan en la forma perfecta para que el cuerpo pueda aprovecharlos mejor”, añade. (Vea: La pereza enferma)

Para interiorizar este aprendizaje es fundamental tener conciencia de qué comemos y qué nutrientes y calorías nos proveen los alimentos que consumimos diariamente. “Debemos pensar en la cantidad de porciones de un mismo grupo de alimentos que se consumen en un solo tiempo de comida. Es decir, hay que tener presente que se pierde cualquier tipo de balance cuando en un plato hay más alimentos de los necesarios para un equilibrio nutricional”, afirma Marcela Quintero, directora de Investigación y Desarrollo de Postobón.

Este aprendizaje incluye evitar dietas de moda que buscan una nutrición desbalanceada. “Una dieta monótona, en la que tendemos a consumir siempre los mismos alimentos, como por ejemplo las famosas dietas de ‘solo proteínas’, no nos proporcionan  todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita”, dice Lina Valencia, nutricionista de Colombina. (Vea: ¿Por qué es importante la seguridad alimentaria?)

Una de las claves para mejorar el comportamiento alimentario está en alcanzar el balance entre la energía que se obtiene de los alimentos y la que se gasta en las funciones corporales y la actividad física.

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