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El sistema federalista de los Estados Unidos parece convertirse en el principal aliado del medio ambiente. Mientras a nivel nacional el compromiso frente al cambio climático y la conservación es bastante tímido, varios estados y ciudades con pequeñas acciones ayudan a que el impacto medioambiental no sea tan grande, en el segundo país que genera más contaminación a nivel mundial después de China.

Hace unos meses California prohibía el uso de bolsas plásticas, el estado de Nueva York hacia lo mismo con el fracking y la ciudad de Nueva York promulgaba una ley para prohibir que desechos electrónicos fueran arrojados a la basura. Una demostración de que la preocupación y el cuidado del medio ambiente también es jurisdicción de los gobiernos locales.

En la misma línea de estas iniciativas, este viernes la alcaldía de Nueva York anunció que a partir de julio próximo se prohibirá la venta de productos en envases de poliestireno expandido, una decisión dada a conocer por la oficina del alcalde Bill de Blasio y que está motivada por los inmensos daños medioambientales que representa la utilización de estos empaques.

La decisión de De Blasio representa una victoria frente a las grandes corporaciones como la Dart Container Corporation, uno de los mayores fabricantes de productos de espuma de plástico, y el American Chemistry Council. Empresas que habían logrado poner freno a iniciativas similares de los exalcaldes Ed Koch (1978-1989) y Michael Bloomberg (2002-2013).

El poliestireno o espuma de plástico, es un polímero derivado del petróleo bastante utilizado en todo el mundo. Platos, bandejas de comida rápida y bandejas de víveres son fabricados en este material que no es reciclable. 


La decisión supondrá un gran cambio no solo para los distribuidores de alimentos sino para los ciudadanos de la ‘gran manzana’ ya que estos envases son bastante populares en tiendas y restaurantes debido al acelerado ritmo de vida de la ciudad. Según datos de la Alcaldía de Nueva York, la ciudad generó el pasado año un total de 28.500 toneladas de envases de poliestireno expandido, lo que implica un gran volumen de basura dado que el peso de estos empaque es mínimo.

"Estos productos causan un daño medioambiental real y no tienen lugar en la ciudad de Nueva York", afirmó De Blasio. "Si tenemos mejores opciones, mejores alternativas, y si hay más ciudades en el país que siguen nuestra dirección e instituyen similares prohibiciones, esas alternativas pronto serán abundantes y costarán menos", agregó.

La ley estipula exenciones para organizaciones sin ánimo de lucro y negocios con ingresos inferiores a los 500.000 dólares al año. Asimismo, el Departamento de Educación de Nueva York comenzará a retirar las bandejas de poliestireno y a sustituirlas por material de compostaje a partir del 1 de mayo.

De esta manera, Nueva York se suma a otras 70 ciudades en Estados Unidos que han adoptado medidas similares. Sin embargo, es la ciudad más grande de las que han adoptado esta medida, y la que más basura genera. 

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