Pocas veces nos preguntamos por los sistemas de infraestructura que soportan nuestro diario vivir, y damos por sentado que contar con energía eléctrica y mantenernos en contacto con el mundo es una cuestión sencilla. Lo cierto es que al simple acto de encender la luz, o el computador, lo precede una amplia red de grandes estructuras y miles de kilómetros de cables. 
Desde su creación, en 1967, el holding estatal ISA (Interconexión Eléctrica S. A. E.S.P.) ha trabajado por mejorar el sistema de transporte energético y de telecomunicaciones de Colombia y de otras naciones latinoamericanas como Brasil, Perú, Chile, Bolivia y Ecuador. Entre sus negocios también se encuentran las concesiones viales y la gestión inteligente de sistemas de tiempo real. En la actualidad, esta empresa tiene 33 filiales y subsidiarias, a través de las cuales opera más de 40.000 kilómetros de circuitos de alta tensión y alrededor de 22.000 kilómetros de fibra óptica –la mayor red terrestre de tendido continuo de la región– en 85 ciudades de siete países del continente. 
A lo largo de su historia, ISA se ha caracterizado por poner en marcha líneas de acción en los campos social, ambiental y de gobierno corporativo que le apuestan al desarrollo sostenible de la empresa y de las regiones donde hace presencia. Entre las de gobierno, cabe destacar su compromiso con iniciativas como el Pacto Global, así como sus códigos de Ética y de Antifraude, que dan buena cuenta del interés de la compañía por adoptar los más altos estándares de transparencia en su gestión empresarial.
En lo concerniente a lo ambiental, ISA cuenta con una política sólida que enmarca todas sus acciones y que promueve, entre otras iniciativas, el desarrollo de tecnologías ecoamigables. Igualmente, gestiona un inventario de gases efecto invernadero como una manera de contrarrestar las consecuencias del cambio climático, a través de la compra de bonos a South Pole Carbon, líder mundial en compensación de carbono.

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