Foto de una de las plantas de Kimberly Clark.

Desde siempre, el ser humano se ha visto retado a crear nuevas formas de hacer las cosas y a inventar productos, servicios o sistemas que mejoren la calidad de vida de las personas. El mundo de hoy no es el mismo, ni parecido, a lo que era hace miles de años.

La búsqueda de nuevas tecnologías e innovaciones no para, y ha cobrado aún mayor importancia debido a la urgencia de preservar el planeta tierra y de revertir los efectos de la explotación desaforada de nuestros recursos naturales. Ahora, la misión va más allá de inventar, hay que hacerlo de manera sostenible.

En la era de la sostenibilidad, existe un desafío común en el sector empresarial: lograr innovaciones que permitan no solo suplir unas necesidades, sino también hacerlo en concordancia con el medio ambiente y sus grupos de interés. Kimberly-Clark Colombia decidió asumir este reto y por ello es una de las 20 empresas más sostenibles del país.

Esta multinacional estadounidense, fundada en 1872 y con sede en Dallas (Texas), es reconocida por sus marcas Kleenex, Scott, y Huggies. Asimismo, cuenta con Kotex, marca pionera en la producción y comercialización de manera masiva de las toallas higiénicas, hecho que permitió avanzar y dignificar el rol de la mujer en la sociedad.

Según datos de la organización, esta tiene más de 58.000 empleados en todo el mundo, presencia en más de 150 países, y una de cada cuatro personas del mundo usa a diario sus productos. En Colombia, la compañía tiene cuatro plantas y su operación genera más de 3.300 puestos de trabajo.

Si tan solo un pequeño cambio puede generar importantes reformas, cuando se realizan grandes revoluciones, los resultados son aún más significativos.
¿Qué hace una organización de estas dimensiones para transformar el planeta?

Una de sus iniciativas más importantes es incentivar el uso racional de los productos por medio de soluciones de alto desempeño que optimizan el ciclo de vida de los mismos.  El uso de nuevas tecnologías como la Hidroknit hace a las labores de limpieza más eficientes, tanto que se requerirán menos unidades. Por ejemplo, las toallas de Cocina Scott Duramax cuentan con esta tecnología y son las únicas reutilizables del mercado: se puede lavar y volver a usar hasta 4 veces.   

Otro caso destacado es la tecnología Airflex, la cual reduce el consumo de papel, agua y energía en la elaboración de la línea institucional. Esta innovación consiste en la presencia de cámaras de aire en las toallas que garantizan un mejor secado de las manos o superficies, a pesar de que contienen hasta un 25 menos de fibras comparado con los paños convencionales y de esta manera, se reduce la cantidad de basura generada.
Además de promover la tecnología y la innovación, la empresa incentiva el reciclaje, la reutilización y reducción de los recursos, debido a que el corazón de su negocio es la fibra que extraen de los árboles para elaborar sus productos. Como parte de sus acciones responsables, Kimberly-Clark Colombia verifica que  esta materia prima sea certificada. El cien por ciento de la fibra virgen que utilizan cuenta con la Programme for the Endorsement Forest Certification (Pefc).

Según datos de la empresa, en 2012 utilizaron en total 123.721 toneladas de fibra, de las cuales 71 por ciento fue reciclada y 29 por ciento provenía de fibra virgen. Además, el 70 por ciento de la fibra que emplean está certificada con el sello de la organización Forest Stewardship Council (FSC) y el resto, viene de madera controlada.

Por la investigación

Con el apoyo de Proexport Colombia y Colciencias, en el año 2012 la compañía inauguró en la ciudad de Medellín el tercer Centro de Innovación Global de Kimberly – Clark. En el mundo solo hay dos más: uno en Estados Unidos y otro en Corea.

El nuevo centro está dedicado a la investigación y el desarrollo de nuevos productos patentables para el cuidado personal con tecnología de punta. Así mismo, abordan temas como el diseño de indumentaria, de empaque, ergonomía, biomateriales, biotecnología, bioingeniería, y nanotecnología.

Actualmente tiene como sede transitoria la Escuela de Ingeniería de Medellín, mientras que en el Parque de Descubrimiento Manantiales, en un entorno verde y silencioso, propicio para la creatividad y la innovación, se construye la sede definitiva, cuyas obras estarán terminadas a finales de 2014. La inversión inicial en la construcción, terreno y diseños del nuevo centro es de alrededor de los 15 millones de dólares.

Colombia fue escogida para tener este Centro de Innovación por su ubicación estratégica, la cual permite la conexión con el resto del mundo, además de su riqueza étnica, su clima, biodiversidad y variedad cultural. En la actualidad este proyecto genera más de 40 empleos, y muchos talentos colombianos.

Para consultar la página de Sustainlytics haga clic aquí.

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