| 2017/12/15

Fundaciones para el futuro

Desde hace 8 años la Fundación Bolívar Davivienda apuesta por la sostenibilidad de organizaciones sociales en Colombia. Uno de sus programas bandera, Aflora, les ha permitido a cientos de fundaciones seguir ayudando a quienes más lo necesitan.

Fundaciones para el futuro

Las fundaciones tienen un objetivo claro: ayudar a otros. Sin embargo, para lograr su misión y mejorar la vida de personas que afrontan diversas problemáticas, es necesario encontrar la manera de que esa ayuda perdure en el tiempo.

Precisamente, con este objetivo nació Aflora. Un programa de la Fundación Bolívar Davivienda que le ha permitido a fundaciones, asociaciones y corporaciones entender que para dejar su huella en la sociedad deben ser instituciones sólidas, sostenibles y contar con un equipo de trabajo altamente capacitado y formalizado.

Hoy, más de 2.000 organizaciones sociales se benefician de Aflora. “Todo inicia con un autodiagnóstico, la idea es que las organizaciones identifiquen sus falencias para que luego puedan mejorar sus capacidades de gestión y administración. Esa una garantía para que puedan ser fundaciones estructuradas, con mejores políticas y más atractivas para la movilización de recursos”, asegura Nathalia Pinilla Rodríguez, directora de este programa.

Aflora ha permitido, además, crear una red de fundaciones en el país comprometidas con la transparencia de sus recursos, que incluso pueden ser consultadas por cualquier persona que quiera ser voluntaria o donante en la página web www.aflorafdb.org. Así mismo, cualquier organización interesada en vincularse con el programa puede conocer, de manera gratuita, cómo iniciar el proceso en el portal web.

Aflora se destaca porque realiza intervenciones focalizadas en las necesidades de cada organización, pues parte de un autodiagnóstico en el que se identifican las fortalezas y debilidades de cada una de ellas y las acompaña en un proceso de fortalecimiento interno personalizado, por medio de mentorías, cursos presenciales y virtuales, reuniones, materiales, webinars y consultorías, entre otros beneficios.

El programa se fundamenta en cuatro niveles: formalización, despegue, crecimiento y maduración. Se trata de una hoja de ruta para que las organizaciones mejoren sus competencias. Hoy, tres de ellas están por primera vez en el último nivel. Fundaciones formales y fortalecidas que, sin duda, contribuyen en la construcción de una sociedad resiliente.

La productividad no tiene edad

Desde hace tres años, Pablo Henao, director ejecutivo del Centro de Bienestar del Anciano Fundación Jeymar, esta a cargo de esta institución que brinda atención a los adultos mayores y que nació en 1984. Allí cuentan con diversas actividades de recreación como yoga, teatro, danza y coro. Además, se brindan talleres en los que los afiliados se mantienen activos y aprenden a hacer chocolates, bolsas de regalo, tejido, arte country, entre otros productos que pueden vender y que les permiten tener un ingreso asegurado.

En sus dos sedes reciben a 240 adultos mayores. “La idea de la fundación es que los abuelitos lleguen de manera voluntaria a estas actividades, que se vinculen a estos espacios de la manera en que más les interese y así les brindamos asistencia en lo que necesitan a nivel social y sicológico. La familia tiene un rol clave, pues la idea es que los acompañen en sus procesos”, asegura Henao.

El programa ha sido una radiografía para entender dónde están como fundación y por qué responden a las necesidades de una empresa formal. “Es claro que somos una organización sin ánimo de lucro, pero sin ánimo de pérdida también. Aflora nos mostró cómo establecer políticas de comunicación, de bienestar y herramientas administrativas que han sido fundamentales para lograr nuestras metas y proyecciones”, comenta Henao. 

El respaldo es fundamental para crecer

Como sicóloga, a Martha Suescún siempre le preocuparon los problemas de adicción entre los más jóvenes. Siguiendo su sueño de hacer frente a esta problemática creó Libérate en mayo de 2002: un centro de atención para personas con adicción a sustancias sicoactivas que hoy atiende a más de 120 personas, especialmente jóvenes desde los 14 años, en sus seis programas.

En estos 15 años, Martha reconoce que Aflora ha sido un respaldo fundamental en el crecimiento y consolidación de la fundación. “Fue duro, al principio nadie me conocía ni sabía de nosotros. Lo primero que hice fue constituir una junta directiva con empresarios y personas de distintos perfiles, esenciales para que Libérate sea lo que es hoy”, explica.

Este paso fue uno de los que le proponía seguir Aflora y por eso siente que este programa le cambió la vida. “Es como tener un sello de calidad y transparencia que te abre puertas. Me enseñó a tener visión, a proyectarme y a estructurar la fundación internamente”, asegura.

En la educación está la clave

La Asociación Benéfico Cristiana Promotora para el Desarrollo Integral (ABC Prodeín)es una organización internacional con presencia en 11 países. A Colombia llegaron en 1992 y hoy trabajan en Bogotá, Medellín, Cali, Cúcuta, Popayán y Armenia con las comunidades más vulnerables.

“Buscamos el desarrollo integral de las personas, pero no queremos que dependan de nosotros, sino que se valgan por sí mismos. El objetivo siempre ha sido promover su crecimiento a través de cuatro programas: educación, nutrición, emprendimiento y acción provida. Estamos en los lugares donde pocos llegan”, asegura María Esther Téllez, directora nacional de la fundación.

En Bogotá y Medellín tienen dos colegios, de los que se benefician más de 800 niños, quienes reciben servicios de salud y alimentación. En Cali, abrirán uno próximamente y tienen un programa de comedores comunitarios. Crecer no ha sido fácil, pero así llegaron a ser parte de Aflora.

“Llegamos buscando recursos, pero nos dimos cuenta que había una oportunidad para transformarnos como organización. Muchas veces creemos que por tener un objetivo social no es necesario cumplir con ciertos requisitos como institución. Aflora nos mostró cómo, desde un funcionamiento interno estructurado, podemos mejorar nuestra imagen y alcanzar nuestros objetivos como fundación”, asegura Téllez.  

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