En la selva amazónica brasileña crece la ucuuba, un árbol de gran tamaño que por la finura de su madera se encuentra en peligro de extinción. A diario, habitantes locales talan decenas para venderlos en un mercado que por lo general es ilegal. Hace unos años, investigadores de la multinacional de productos de belleza Natura descubrieron que el fruto de la ucuuba tenía un aceite hidratante que podría ser más valioso que la madera.

A la par de llevar a cabo una investigación para desarrollar productos a base de esta semilla, Natura comenzó a trabajar con los habitantes para que dejaran de talar el árbol y se dedicaran a recolectar el fruto; a cambio, la compañía les compraría a precios justos las cosechas. El acuerdo ha dado resultados: ahora los lugareños saben que el valor de la ucuuba no se encuentra en la madera, sino en el fruto. De esta manera se ha comenzado a combatir su tala indiscriminada, a la vez que familias que habitan el Amazonas reciben beneficios económicos que les permite vivar de manera digna. Por su parte, Natura, tras invertir en investigación científica, desarrolló una gama de aceites y cremas para la hidratación y regeneración de la piel.

Desde la década de los noventa la compañía utiliza los principios activos de la biodiversidad de la Amazonia para sus productos, teniendo como norte el respeto al medioambiente y a las comunidades que la habitan. Desde su fundación en 1969, ha desarrollado un negocio rentable de ventas directas de productos de belleza, basado en inversión en ciencia, tecnología e innovación (CTeI); esto beneficia a toda la cadena comercial y de producción, pues incluye familias recolectoras, proveedores, accionistas de la empresa y consumidores, y cuida el medioambiente. Durante casi 50 años y con líneas como Ekos, Natura demostró que es posible hacer negocios que generan valor a la empresa, propenden por la dignificación de las personas, tanto trabajadores como clientes, y cuida al planeta, explica Pedro Gonzales, gerente general de Natura en Colombia.

La compañía es conocida como una de las principales multinacionales de venta directa en América Latina y el mundo, con alrededor de 1.500.000 consultores –principalmente mujeres–, que aunque no son empleados directos, generan ingresos adicionales para sus familias. Sus principales fortalezas son la investigación científica en el desarrollo de productos y el cuidado del medioambiente. Natura invierte una parte importante de sus ganancias en CTeI, lo que le permitió desde 1998 reducir gradualmente la prueba de sustancias en animales hasta eliminarla en su totalidad en 2006.

Los laboratorios de esta empresa en Brasil emplean más de 250 personas, sin contar el Centro Avanzado de Tecnología, fundado en París en 2006 para acercar a los científicos brasileños con los grandes centros de innovación europeos, y así llevar a cabo procesos de transferencia tecnológica. Esta apuesta ha hecho que la multinacional brasileña desarrolle en promedio 280 productos al año, lo que representa un índice de innovación de alrededor del 50 por ciento.

Esa inversión en CTeI también ha redundado en prácticas y formulación de estrategias para cuidar el medioambiente. En los años ochenta, cuando nadie hablaba de calentamiento global y el tema de los gases de efecto invernadero hasta ahora comenzaba a tomar fuerza, fueron pioneros en América Latina en hablar sobre lo que en un futuro se llamó la sostenibilidad de las empresas. En esa época lanzaron el concepto de los envases de repuesto, técnica que contribuye al medioambiente, pero que también reduce costos a la compañía y al consumidor. En la actualidad, más del 80 por ciento de las fórmulas provienen del mundo vegetal, lo que significa que son renovables.

Con toda esta experiencia, Natura entró al mercado colombiano en 2007 y en menos de diez años su expansión ha sido sorprendente, pues cuenta con un total de 100.000 consultoras que desarrollan actividades comerciales en el país.

Además, la compañía ha fomentado la producción industrial nacional al contratar el 30 por ciento de los productos vendidos en Colombia con proveedores de Barranquilla y Medellín. Pero más allá de contribuir a dinamizar la economía colombiana, Gonzales dice que el principal aporte de Natura al país “está vinculado a la forma de hacer negocios. Nosotros queremos hacer parte de un movimiento en el que hacer negocios signifique dignificar a las personas, traer beneficios económicos y sociales a las comunidades y preservar el medioambiente”.