Los secadores solares lograron mayor capacidad de secado en la misma área.

En 4 hectáreas en el municipio de Pasca (Cundinamarca), el sagú, materia prima para hacer las tradicionales achiras, pasó de ser un proceso artesanal, poco eficiente y que consumía grandes cantidades de agua a ser un ejemplo de aplicación de energía solar en Colombia.

Hace cuatro años, para obtener el almidón del sagú, los campesinos de la región de Pasca (Cundinamarca) utilizaban grandes cantidades de agua para el proceso de prelavado, tamizado y blanqueamiento; debían esperar entre cuatro y siete días para el secado, y el almidón obtenido no era de la mejor calidad, ya que aún presentaba mucha humedad. Por lo tanto, los productos finales no eran tipo exportación.

Sin embargo, la Universidad de los Andes, en asocio con los campesinos de la región, a través del programa Oportunidades de mercado para energías limpias y eficiencia energética (Open) de la Cámara de Comercio de Bogotá y Banco Interamericano de desarrollo (BID) operado por la Corporación Ambiental Empresarial, logró implementar un proyecto de transformación energética, en el que se implementaron dos sistemas de secado solar y un sistema de separación ciclónica de almidón de sagú.

Gracias a los secadores, se reduce en 20 por ciento la humedad final del producto y los días de secado disminuyeron a cerca de 3. Por su parte, con el separador hidrociclónico, ahora se ahorra 15 por ciento en agua y se puede reutilizar en el proceso de tamizado.

No obstante, el caso de Pasca es solo uno de las 180 casos exitosos del programa Open. El cual, en cuatro años de funcionamiento, consiguió a través de la concientización, capacitación y asesoría que empresarios Pyme redujeran sus costos energéticos 8 por ciento. “Si bien las pyme son las menos intensivas en el gasto de energía, son las que menos conocen el impacto de la eficiencia energética en los costos de producción”, explica el ingeniero Omar Prias, director del programa.

Es por esto que el primer paso del programa se centró en que los gerentes se dieran cuenta que la eficiencia energética tiene un impacto en los costos de producción, luego en la puesta en marcha de proyectos y oportunidades de mercado mediante el fortalecimiento de consultores, firmas de ingeniería, universidades, bancos y capacitación a los gerentes y técnicos de las empresas beneficiarias.

Así, alimentos, plásticos, artes gráficas, flores, curtiembres, entre otros, fueron los sectores que se vieron impactados por las iniciativas que surgieron de Open. De hecho, según las cifras entregadas por el programa, 62 por ciento del total de los sectores atendidos obtuvo una disminución en su consumo de energía eléctrica; de igual forma, 57 por ciento de los empresarios manifestó una disminución en los costos de producción.

De acuerdo con Prias, el paso a seguir del programa es continuar generando proyectos de transformación energética, ya que si bien el cambio de tecnología traería mayores beneficios, aún las empresas de este tipo no están en la capacidad de asumir los costos de una transformación así.

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