Mauricio Suárez recibió la certificación del Puerto de Santa Marta como EcoPuerto. Solo los puertos de Marsella - Francia, Hamburgo - Alemania, Gottemburg- Dinamarca y Amberes – Bélgica tienen esta certificación.

Todos los seres humanos dejamos una huella en el planeta. En una acción tan vital y sencilla como respirar estamos emitiendo C02 a la atmósfera. Sin embargo, y a diferencia de otras actividades, la explotación de recursos minerales en el mundo y en Colombia, particularmente, ha dejado consecuencias irreparables para el entorno, al punto que en días anteriores la viceministra de Minas Natalia Gutiérrez, explicó en entrevista a Semana.com que existe un falso dilema entre minería y medio ambiente.

Pero, y aunque el debate se da todos los días, el Puerto de Santa Marta ha dado una lección de que las cosas se deben hacer con un mínimo de conciencia ambiental, lo cual en últimas es responsabilidad. Así el Puerto de Santa Marta recibió la certificación como el primer  Eco puerto por fuera de Europa a nivel global, de manos de la Asociación Europea de Puertos (ESPO), a través de la entidad acreditadora a nivel mundial Lloyd´s Register. Dicha certificación está encaminada a reconocer exclusivamente a los puertos de Europa con operaciones sostenibles.

Si es una certificación solo para puertos europeos, ¿Cómo un puerto colombiano la consiguió? La respuesta está en la cabeza de Mauricio Suárez, Gerente General del Puerto. Desde que ha estado al frente de la compañía es un convencido de que no se puede realizar una actividad como la explotación minera, sin tener una obligación con la comunidad y el entorno.

Esta forma de ver el negocio, lo llevó a que en 2002  creara un sistema de gestión ambiental en toda la organización, cuyo principal reto era que se interiorizara en la cultura de la compañía. Logrado esto, se dio cuenta de que era importante medirse y certificarse, impulsándolo a conseguir la ISO 14000.
A pesar de que la legislación no exige a que las empresas tengan un tipo de certificación en materia ambiental, el Puerto de Santa Marta quiso para mediados de la primera década del 2000 medirse y saber si sus acciones eran igual de competentes con el resto de puertos del mundo. De esta manera, empezaron a asistir a foros y a tocar puertas en la comunidad internacional.

Fue en 2012 cuando recibieron la primera retroalimentación, por parte de la ESPO, donde les dijeron que ajustando ciertas cosas y analizando el caso,  podrían convertirse en Eco puerto. De esta manera, empezó un trabajo arduo, apoyado en inversiones de tecnología para mitigar el mayor efecto posible de las actividades desarrolladas por el puerto.

Entre ellas estuvieron la adquisición de grúas eléctricas, y la adaptación de un material a base de látex que se utiliza en la construcción de carreteras en zonas pobladas para que no se levante polvo u otro material. En el caso del puerto “cuando el carbón está siendo transportado, se aplica una especie de película de látex para que cuando la brise pase, pase el aire pero no se genere emisión de partículas al aire”.

Sumado a esto iniciativas como el cargue directo de carbón en el que se invirtieron 27 millones de dólares en el año 2003, la eficiencia en el aprovechamiento del agua requerida para los procesos portuarios, el control de calidad de aire, la mitigación de impactos relacionados con la actividad portuaria, entre otros,  han marcado la diferencia del Puerto de Santa Marta, las cual han servido para que se de hoy este reconocimiento.

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