Existen 1.800 voluntarios activos y cientos que no dudan en sacar plata de sus bolsillos para apoyar causas sociales.

Estudios están demostrando que promover entre los empleados acciones en beneficio de otros resulta positivo para las empresas. América Latina da ejemplo de voluntariado corporativo.

En América Latina el voluntariado empresarial está creciendo, madurando y mostrando importantes impactos en comunidades diversas. Además, logra que no solo ganen las poblaciones receptoras, sino también los mismos voluntarios y las compañías que los invitan a serlo. Así lo muestra el proyecto Pesquisa
sobre Voluntariado Empresarial Global, presentado por Ken Allen, presidente del Civil Society Consulting
Group LLC, y Mónica Galeano, presidenta de Iniciativa Brasil, durante el Primer Congreso Nacional de Voluntariado Corporativo, realizado en Bogotá por IAVE y Conexión Colombia.

Si bien no es algo novedoso que las empresas promuevan la participación de sus empleados en actividades
sociales destinadas a apoyar a organizaciones sin fines de lucro (en Estados Unidos y Europa sucede desde hace varios años), América Latina comienza a sumergirse en este tema con claros diferenciadores.
Juan Ángel Poyatos, coordinador general de Voluntare.org España, explicó que, contrario a lo que ocurre en el Viejo Continente, donde los gobiernos incentivan al sector privado para organizar programas de voluntariado, en Latinoamérica son las empresas las que los promueven y de esta manera ayudan a los gobiernos a cumplir con su tarea.

Esto es evidente en programas de educación y situaciones generadas por catástrofes naturales, áreas en las que, según el estudio, son frecuentes los voluntarios y las donaciones de las empresas latinas. Brasil y México llevan la delantera en la creación y gestión de voluntariado corporativo, pero Colombia no se
queda atrás: se destacan los programas de Nutresa, Telefónica y Suramericana. En esta última, según Emilio Zapata, coordinador del programa, existen 1.800 voluntarios activos y cientos que no dudan en sacar plata de sus bolsillos para apoyar causas sociales.

Eso les permitió en 2011 recolectar 270 millones de pesos por nómina, cantidad que Suramericana duplicó con recursos propios. “Fue fundamental en la sumatoria de puntos en el rubro social para el Down Jones Sustainability”, asegura Zapata. Las ONG sostienen que además de sus conocimientos, los voluntarios
dan una mirada distinta a la solución de problemas cotidianos y proveen nuevas audiencias, pues a través de sus círculos sociales y profesionales poseen contactos que resultan importantes para ellas.

“La satisfacción de ayudar a otros, el incentivo a la creatividad, el poner a prueba habilidades en un entorno de baja presión”, son algunos de los beneficios que obtienen los trabajadores, según Ángela Escallón, directora ejecutiva de Conexión Colombia. Finalmente, las empresas también ganan, porque está demostrado que el voluntariado fomenta en los empleados habilidades de liderazgo, construye mejores relaciones y trabajo en equipo, aumenta la capacidad para laborar en la diversidad y promueve un clima laboral positivo.                                                      

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