Tomates cultivados en un tubo de vidrio sobre sustrato de lava que composta residuos orgánicos.
;
DW

El viaje espacial a Marte implica un trayecto muy largo y para una misión tripulada harían falta suficientes alimentos y oxígeno. Por eso se estudia la manera de cultivar ''huertos'' espaciales en las propias naves.

Una misión tripulada a Marte parece cada vez menos ciencia ficción y, de hecho, científicos y entusiastas aspiran a llevar a cabo expediciones aún más largas. Sin embargo, la gran distancia hasta la Tierra crearía un problema de suministro de comida, agua y oxígeno. La solución pueden ser los así llamados “soportes vitales provenientes de circuitos cerrados”.

En la Estación Espacial Internacional (EEI), el reciclaje es una realidad. Por ejemplo, se trata químicamente la orina de los astronautas para introducir el agua obtenida en el ciclo de suministro de la nave espacial. También se descompone agua a través de electrólisis: se aplica corriente eléctrica al agua para separar hidrógeno y oxígeno.

Según Jens Bretschneider, del Instituto de Sistemas Aeroespaciales con sede en Stuttgart, otra posibilidad de ganar oxígeno es a través del cultivo de algas. Hay algas que producen oxígeno y otras que producen hidrógeno.

La combinación de ambas incluso permite generar energía a través de una pila de combustible, lo que hace que al mismo tiempo se obtenga agua. “Así creamos un circuito cerrado de energía, agua, oxígeno y CO2”, explica Bretschneider. Además, las algas tienen un alto valor nutritivo.

Para que la comida de los astronautas no consista solo en algas, la bióloga Gerhild Bornemann propone cultivar tomates y otras verduras en tubos de vidrio en los que aplicarían corrientes de agua. Es el mismo principio que se utiliza en un invernadero y como material de relleno se podría utilizar sedimentación de lava. Ésta también serviría como base para compostar residuos orgánicos como orina y restos vegetales así que “se puede combinar la recuperación de residuos orgánicos directamente con la producción de alimentos”, dice Bornemann.

Para acelerar el compostaje, los astronautas podrían llevar peces consigo. Ya se sabe que son capaces de sobrevivir en la ingravidez porque se hicieron investigaciones sobre la estructura ósea llevando algunas especies al espacio sideral.

El huerto espacial todavía no ha sido empleado en el espacio sideral pero sobre la Tierra ya funciona bastante bien, por ejemplo, en el Centro Aeroespacial Alemán en Colonia (DLR). “Aquí en las oficinas tenemos algunas instalaciones experimentales”, cuenta la bióloga. De esta manera, los científicos del DLR pueden yacosechar tomates frescos en sus pausas.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.