| 2012/11/26

La fórmula del café

El desarrollo de buenas prácticas agrícolas les ha permitido a los pequeños productores ser sostenibles y producir un grano con altos estándares internacionales.

Al cierre de 2011, 296.000 hectáreas de café –de las 920.000 que se siembran en todo el país– cumplían con diferentes protocolos de sostenibilidad.
Al cierre de 2011, 296.000 hectáreas de café –de las 920.000 que se siembran en todo el país– cumplían con diferentes protocolos de sostenibilidad.

Nombres como Rosabaya de Colombia, café de origen único proveniente de Cauca y Nariño; Dhjana, edición limitada elaborada con café AAA, y Naora, edición exclusiva producida en Santander y Tolima, identifican marcas propias de cafés especiales colombianos que la multinacional Nestlé Nespresso S. A. comercializa en todo el mundo.

Esto se debe al programa cooperación internacional Nespresso Calidad Sostenible AAA, que la reconocida compañía realiza en alianza con la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. El propósito del programa es mejorar las condiciones de vida de los cafeteros, garantizar la calidad del café y elevar la productividad de los cafetales, resultados que consiguen con las buenas prácticas agrícolas impulsadas por la Federación entre las 560.000 familias cafeteras de 540 municipios del país.

“En la media en que el caficultor desarrolle buenas prácticas estará mejor preparado para someterse a cualquier tipo de certificación o verificación, siempre enfocado en un proceso en el que el café se produzca de la manera más eficiente, respetando el ambiente y con los estándares de calidad que han caracterizado al café tipo Colombia”, señala Fernando Gast Harders, director del Centro Nacional de Investigación del Café (Cenicafé).

Precisamente en Cenicafé es donde se exploran las nuevas técnicas que la Federación promueve entre los pequeños caficultores. Hoy uno de sus mayores retos es el cambio climático, pues los cultivadores no solo deben pensar en la ubicación geográfica para producir un mejor grano, también deben tener presente la variación climática. Por ejemplo, si hay fenómeno de La Niña, los excesos de humedad y las menores temperaturas hacen que el café no florezca igual. Por su parte, las mayores precipitaciones implican una mayor nubosidad, con lo cual se disminuye el brillo solar y por tanto la producción.
 
El proyecto ‘Preparando la caficultura para la variabilidad climática’, financiado por el Ministerio de Agricultura, espera hacerle frente a esta situación modernizando la red agroclimatológica (compuesta por 234 estaciones distribuidas en la geografía cafetera) y la plataforma tecnológica de Cenicafé. De esta manera se podrá determinar mejor cómo las condiciones del clima afectan la producción y cómo hacerle frente a esa nueva realidad.

Los programas de cooperación internacional los viene desarrollando la Federación Nacional de Cafeteros desde el año 2004, no solo con Nespresso, también con organizaciones que certifican la sostenibilidad del producto como Rainforest Alliance.  Es así como ha impactado a 37.000 pequeños cafeteros de Antioquia, Caldas, Cauca, Huila y Nariño, quienes hoy reciben mayores precios por su producto.
 
“Estas organizaciones certifican, por ejemplo, el uso racional de sustancias de control con niveles mínimos de toxicidad o la producción de cafés orgánicos. Lo que hace la Federación a través del servicio de extensión es preparar mejor al caficultor para que acceda a los beneficios de estos diferenciales”, afirma Gast Harders.

Al cierre de 2011, 296.000 hectáreas de café –de las 920.000 que se siembran en todo el país– cumplían con diferentes protocolos de sostenibilidad.



                                                              

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