| 2012/11/22

Cinco ciudades dan ejemplo al país

Convertirse en lugares sostenibles es la meta de Bucaramanga, Pereira, Barranquilla, Manizales y Medellín, que tomaron el toro por los cuernos al asumir los principales retos en materias de movilidad, suministro de servicios y respeto al medio ambiental.

El cable aéreo de Manizales le trajo una nueva forma de transporte a la ciudad.
El cable aéreo de Manizales le trajo una nueva forma de transporte a la ciudad.

En ocho años, más del 80% de la población colombiana vivirá en entornos urbanos. Por eso dentro de las ciudades se buscará atender, entre otras, las necesidades de vivienda, redes viales, empleo y servicios públicos.

Cinco ciudades colombianas tienen clara esa meta y han comenzado a desarrollar iniciativas en ese sentido. Se trata de Bucaramanga, Pereira, Manizales y Barranquilla, quienes se integraron a una plataforma de Ciudades Sostenibles y Competitivas, apoyada por Findeter y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La quinta ciudad es Medellín, que tiene como norte el 2030 para integrarse de una manera sostenible y equilibrada con los diez municipios del Valle de Aburrá. Se espera que en menos de 50 años estas cinco ciudades sean lugares amigables para la población e impulsoras del desarrollo y el crecimiento regional y nacional.

Para lograrlo, cada una de ellas ha identificado, planificado y priorizado acciones estratégicas de sostenibilidad ambiental, urbana, fiscal, económica y social.
En el caso de Bucaramanga, por ejemplo, el gobierno local tiene planeado construir tres corredores ambientales o parques lineales en las reservas naturales La Flora, El Loro y La Esperanza. “Se construirán senderos peatonales para que los bumangueses puedan disfrutar de estos espacios, pero al mismo tiempo se respetarán algunas zonas que son especiales para las especies que viven en ellas”, explica Ángela Serrano Zapata, asesora de la Oficina de Asuntos Internacionales de la Alcaldía de Bucaramanga. Se tiene planeado que en el parque lineal de La Esperanza se construya un centro de tratamiento de residuos sólidos que se complementará con consultorios médicos para evitar que la gente que habita esta zona de la ciudad se desplace hasta el centro.

Uno de los proyectos más esperados por los barranquilleros es el Plan Integral de Saneamiento y Drenaje, que permitirá solucionar la problemática de los arroyos, algo crucial en la capital del Atlántico. La ampliación de la capacidad de conducción, disposición y tratamiento de aguas residuales se realizará a través de la financiación de obras de infraestructura que permitirán incrementar el área para el manejo de las aguas lluvias y las zonas de almacenamiento temporal.

En materia de sostenibilidad urbana, el análisis preliminar estableció cuáles son los proyectos estratégicos que desde el punto de vista de ordenamiento territorial se debe realizar en esta ciudad: el plan maestro de espacio público, la recuperación del centro histórico, la identificación de suelo urbanizado o urbanizable para el desarrollo de proyectos VIS y VIP, y la relocalización de viviendas de zonas de alto riesgo para 29.000 familias, con el fin de liberar espacio verde para la ciudad.

En Manizales el gran reto está en la conformación del primer núcleo de integración regional sostenible que existirá en el país, estará constituido por esta ciudad, Chinchiná, Neira, Palestina y Villamaría. Sus principales retos son el saneamiento y la restauración de la cuenca del río Chinchiná, para lo cual se tiene contemplada la construcción de una planta de manejo de residuos y una planta de tratamiento. Además, se hará la recuperación de las laderas del río donde habitan 5.000 familias en 2.700 viviendas.

Finalmente, en materia de sostenibilidad urbana, en La Perla del Otún se tiene como  proyecto estratégico garantizar la confiabilidad del servicio del agua con la construcción de obras de mitigación de riesgos de la infraestructura del acueducto; la ampliación de la capacidad de tratamiento de aguas residuales permitirá sanear los cuerpos de agua. Otra iniciativa  importante de Pereira es la integración del transporte público y la recuperación de la malla vial como parte del plan maestro de movilidad. En el acuerdo con Findeter y el BID, en el que están dichas ciudades, también participan los Ministerios de Vivienda, Ciudad y Territorio; Transporte y Ambiente, y Desarrollo Sostenible. Cuenta con un presupuesto inicial de 500 millones de dólares.

Gobiernos locales, los responsables

Medellín no hace parte de esta estrategia apoyada por el BID y Findeter, pero ya viene impulsando el Plan BIO 2030, con el que se busca, entre otras, la integración entre las áreas de protección en suelo rural y los espacios públicos verdes urbanos, a través de la conformación de la red de corredores ecológicos metropolitanos. Con ellos se dará mayor viabilidad a las zonas de protección ambiental, se mejorará el entorno de las corrientes de agua y se protegerá el patrimonio natural y cultural, entre otros.

La capital paisa espera mejorar la calidad del espacio promoviendo el uso del transporte público y masivo a través de corredores verdes viales y paseos urbanos e intermunicipales. “Esto se puede lograr ampliando la red de metrocables en Medellín, construyendo el tranvía y creando programas piloto como el de las bicicletas públicas”, afirmó Alejandro Echeverri, director Urbam EAFIT. 

Como lo explica Cristina Gamboa, directora ejecutiva del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible, estas ciudades tienen previstos desarrollos de esa envergadura porque cuentan con un motor llamado gobierno local. El gobierno nacional traza políticas de corto plazo, mientras las ciudades tienen la capacidad de promover verdaderas transformaciones.  
                                                             

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