El libro editado por Brill, no sólo es la recuperación de un trabajo exhaustivo, sino que incluye láminas a todo color de las especies que encontró Jacquin y fueron ilustradas a su regreso a Europa.

Él encontró lo que no se le había perdido. Curioso y sobre todo lógico, Santiago Madriñán Profesor Asociado del departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de los Andes, revivió la figura del biólogo austriaco Nikolaus Joseph Jacquin, quien estuvo en Cartagena de Indias como parte de una expedición botánica en el Caribe y las Antillas, anterior a la de Mutis.

En 1992, mientras investigaba en el jardín botánico de Cartagena, el nombre de este personaje apareció por primera vez. “Comencé a interesarme por él durante la realización de mi tesis doctoral hace 20 años, cuando me di cuenta que muchas de las especies que yo estudiaba habían sido descritas por él”,  afirma el investigador, quien además agrega que “pasaban los años y Jacquin volvía a aparecer en mis investigaciones y el deseo por conocer más sobre su vida y, sobre todo, su trabajo en Colombia fue irresistible”.

Así, como un detective que busca tras las huellas de un recuerdo, Madriñán se sumergió dentro de varios archivos del mundo para encontrar información sobre el personaje que lo había cautivado. Esta búsqueda le permitió hallar un manuscrito donde este relataba todas las peripecias del viaje. Sin embargo, el manuscrito no estaba en español y había sido escrito por dos manos diferentes, las cuales, cree Madriñán fueron las del hijo y ayudante de Jacquin.

Después de este minucioso trabajo, no de biólogo, sino de historiador, Madriñán publica su trabajo sobre la vida del científico austríaco, quien realizó una expedición botánica en el Caribe y el norte de Colombia a mediados del siglo XVIII, 20 años antes que la expedición de José Celestino Mutis.

El libro describe el paso de Jacquin por Cartagena de Indias en 1758 e igualmente narra su visita a las islas de Getsemaní, Manga, Tierra Bomba, Barú, Boca Chica, las laderas de La Popa, La Quinta y San Lázaro donde, durante ocho meses, realizó la mayor recolección de plantas (158) de toda su expedición. Además recolectó animales que fueron enviados a Viena para ser descritos por  Carlos Linneo, el padre de la taxonomía, un aspecto que no estaba descrito en ningún estudio anterior.

Editado por Brill, no sólo es la recuperación de un trabajo exhaustivo, sino que  incluye láminas a todo color de las especies que encontró Jacquin y fueron ilustradas a su regreso a Europa.
Semana Sostenible habló con Madriñán sobre el libro, las curiosidades que encontró y las diferencias y similitudes con la expedición de Mutis.


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