En ningún otro lugar del mundo hay tantas especies de insectos como en el parque nacional Yasuní.
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DW

En 2007, el presidente ecuatoriano Rafael Correa presentó ante la ONU su plan por primera vez. Allí se inició una nueva era en las discusiones sobre las políticas de desarrollo. La propuesta: el país se comprometía a proteger una parte del Parque Nacional Yasuní, en el noreste de Ecuador, y prescindir de explotar las reservas de petróleo en la región. Pero solamente si el mundo está dispuesto a pagar por ello.

Concretamente, el plan prevé que la comunidad internacional, los inversionistas privados y fundaciones desembolsen varios miles de millones de dólares a un fondo común. A cambio de una compensación económica proveniente de este fondo, el gobierno de Ecuador se compromete a no extraer petróleo y proteger una parte específica del Parque Nacional Yasuní, llamada Yasuní ITT. Se calcula que los depósitos de petróleo de la región llegan a 846 millones de barriles. Actualmente tendrían un valor de 5.400 millones de euros. El plan apunta a utilizar estos fondos para fomentar el ecoturismo y construir escuelas para la población indígena.

La crítica proviene de todos lados

En teoría, suena bien. Sin embargo, los críticos como Masha Kauka, de la Fundación Amazónica en Múnich, duda que los fondos de la compensación realmente vayan a ayudar a mejorar la calidad de vida de la población indígena. Por el contrario, ella dice: "El gobierno ecuatoriano ya ha emitido concesiones para que empresas internacionales extraigan petróleo de partes del Parque Nacional Yasuní".

Dada la creciente demanda por los recursos naturales y la presión de las compañías petroleras internacionales al gobierno de Ecuador, es solo una cuestión de tiempo antes de que las empresas empiecen a explotar el petróleo incluso en la parte del área de Yasuní-ITT. Los consorcios internacionales le hacen desde hace años serios reproches al gobierno de Ecuador, y sostienen que el proyecto Yasuní ITT fue una farsa desde un principio. Tres millones de hectáreas de selva ya fueron destruidas en la región amazónica del Ecuador, en las inmediaciones de Yasuní ITT; una zona que, en su totalidad, es 16 veces más grande que Yasuní ITT.

La crítica proviene también de fuentes oficiales. En conjunto, el Ministerio de Desarrollo y el Ministerio del Medio Ambiente de Alemania ya pagaron 34.500 millones de euros para proteger la región de Yasuní, dentro del marco de la cooperación bilateral y de ayuda para el desarrollo en Ecuador. Según explica Sebastián Lesch, jefe de la sección de Prensa y Medios del Ministerio, el gobierno alemán comparte las metas de la iniciativa Yasuní ITT: la conservación de las selvas, de la biodiversidad y la protección de los pueblos indígenas, “pero no respalda la idea de pagar una compensación para que un país renuncie a la explotación petrolera”.

Alemania se inclina más a apoyar la iniciativa de que los países reciban una compensación económica por medidas que tengan resultados verificables de reducción de emisiones de CO2 mediante una mejor protección de los bosques. El programa "Sociobosque", financiado por el gobierno alemán, es un programa de protección forestal a nivel nacional. El objetivo del programa es detener la deforestación y al mismo tiempo apoyar a la población local a través de fuentes de ingresos para los pueblos indígenas que sean alternativas y ecológicas.

¿Fondo Internacional para el desarrollo?

Ute Koczy, miembro del Partido Verde y del Bundestag alemán, apoya la iniciativa Yasuní ITT. Ella estuvo presente en la región y pudo verificar que se está protegiendo la selva. Sin embargo, comienza a tener dudas. En entrevista con un diario, expresó su preocupación y sus dudas sobre si Yasuní ITT se mantendría tal como está. Afirma que durante la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático en Doha a finales de 2012, Ecuador había comenzado negociaciones para autorizar nuevas concesiones petroleras. Esto significaría que el proyecto es una "una farsa".

Por su parte, Ivonne Baki, representante del gobierno alemán para el proyecto Yasuní ITT, respondió que no se habían concedido nuevas licencias. En la capital ecuatoriana, Quito, se rumorea que las negociaciones están en curso, aunque oficialmente nadie quiera declararlo abiertamente.

En los últimos meses se han presentado algunas deficiencias en el proyecto. Por ejemplo, no todos los países están dispuestos a contribuir al fondo. Según Baki, España e Italia se habían comprometido a contribuir con 250 millones de euros, pero se necesitan por lo menos 2.700 billones de euros para que el petróleo no se llegue a extraer de la zona Yasuní-ITT. De ahí que Baki trabaje para intentar recaudar dinero también de empresas privadas.

En última instancia, se trata de una disputa ideológica. Muchos países, entre ellos Alemania, no son partidarios de donar dinero para el proyecto, ya que, según los críticos, esto abriría las compuertas a demandas insostenibles. ¿No llevaría esto a que otros países decidan también exigir pagos por la protección de sus propios parques nacionales y sus recursos? Y, considerando que los precios del petróleo se incrementan constantemente, ¿quién garantiza que algún día el Yasuní no se cederá para la explotación petrolera?

La mayor biodiversidad del mundo

Está comprobado que en una hectárea de selva en la reserva del Yasuní se encuentran más especies de árboles que en toda América del Norte: por lo menos 2.274 de especies de árboles y arbustos conviven en la reserva. Hace unos años, en un proyecto de investigación, científicos de diversas universidades de todo el mundo identificaron 653 especies de aves, 268 anfibios y 111 tipos de peces. Las grandes lluvias, las temperaturas uniformes y los suelos muy diversos han hecho posible la biodiversidad en flora y fauna.

El Parque Nacional Yasuní es un hogar único para la biodiversidad. Todavía queda por ver cómo se protegerá. Los consorcios petroleros ya se están abriendo camino en el parque nacional. Con las excavadoras para construir caminos se inicia deforestación, llega la basura y un gran cambio en las condiciones de vida de los pueblos indígenas, que suponen serias consecuencias sociales. Yasuní ITT se encuentra en la zona noreste del parque, aún intacta. Pero las compañías petroleras ya están al acecho.


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