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En su estudio, que abarca que abarca a 159 países, y ha sido presentado en ciudades como  como Madrid, Berlín, Río de Janeiro, Ciudad de México y Buenos Aires, Amnistía Internacional (AI) alerta sobre uno de los peores escenarios en décadas para los derechos humanos debido al ascenso de una “retórica del odio” a nivel político.

El texto cita el avance de esa retórica de estigmatización contra determinados grupos de personas como el fenómeno más peligroso de 2016, que se sumó a las continuas violaciones de derechos humanos en países pobres y en zonas de conflicto. La organización cita como ejemplos concretos la última campaña electoral en Estados Unidos y los discursos nacionalistas en Europa.

Crítica a líderes

“Son muchos los políticos que han respondido a temores reales (de la población) respecto a la seguridad y la economía utilizando la manipulación política identitaria de forma separatista y perversa”, criticó el secretario general de AI, Salil Shetty, apuntando directamente al caso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

“Además de él, muchos otros líderes políticos en diferentes partes del mundo apostaron por las narrativas de miedo, culpa y división para alcanzar un cargo futuro”, agregó. Entre los casos mencionados están también los presidentes de Hungría, Viktor Orban; de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; y de Filipinas, Rodrigo Duterte.

Amnistía alertó que el apogeo de ese tipo de discursos, sobre todo en las democracias occidentales, puede favorecer un "efecto dominó" y un nuevo orden mundial en que "los derechos humanos sean presentados como una barrera para los intereses nacionales": “Ya en el inicio de 2017 se ve que las mayores potencias mundiales prefieren priorizar intereses nacionales tacaños a costo de la cooperación internacional. Eso nos puede llevar a un mundo más caótico y peligroso”, agregó.

Crítica a países

La organización, por otro lado, documentó en su informe de más de 400 páginas crímenes de guerra en al menos 23 países en 2016. Entre las crisis más graves destacó los conflictos de Siria, Yemen, Libia, Afganistán, República Centroafricana, Irak, Sudán y Sudán del Sur.

Pero también Australia, entre los países desarrollados, recibió críticas por las “situaciones de extremo sufrimiento” en las que viven miles de refugiados en las islas Nauru y Manus, según AI.

En el caso de Francia, el grupo criticó que sigan en vigor duras medidas de seguridad por el estado de excepción decretado tras los atentados terroristas de París, y que autorizan entre otras cosas requisas en casas y prisiones y prohibiciones de viaje.

Las Américas

En el continente americano, AI dio relevancia al caso de Honduras, donde fueron asesinados Berta Cáceres y otros siete activistas medioambientales en conflictos relacionados con la tierra. También denunció problemas crónicos de abusos policiales a lo largo de todo el continente.

“La región de las Américas, como conjunto, es una región marcada por el alto número de homicidios, de homicidios por parte de la policía y de violencia general”, dijo durante la presentación del informe en Río de Janeiro la representante de AI Renata Neder.

En el caso de México, la organización criticó que, al igual que Estados Unidos, siga deportando a personas que huyen de la “violencia desmedida” que impera en Centroamérica.

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