Debido a las diferentes enfermedades mortales a las que está asociado, el asbesto es una de las sustancias más perseguidas en el mundo por las organizaciones que velan por la salud humana. De hecho, desde finales de los años ochenta y principios de los noventa la batalla entre la industria de la fibra y quienes se oponen a esta ha tenido resultados positivos para quienes buscan sacarla del mercado, lo cual ha ocurrido al menos en 56 países como Estados Unidos, Suiza y Uruguay.

Sin embargo, el aspecto negativo es que aún con la prohibición de su uso, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) se advierte que “la carga de enfermedades relacionadas con el asbesto sigue en aumento incluso en países donde fue vedado”. Asimismo, una de las cifras más preocupantes reveladas por esa entidad es que más de 125 millones de personas en el mundo están expuestas al asbesto en su lugar de trabajo, a lo que se suman los reportes de al menos 400 muertes al año por exposiciones no ocupacionales.

Precisamente, el mesotelioma es la enfermedad que más se presenta en las personas que interactúan con el asbesto. Este tipo de cáncer ataca los tejidos que recubren los pulmones, el estómago y el corazón. Pero otros tipos de cáncer de laringe, faringe, estómago, colon, recto y ovarios también son reportados como consecuencia de la exposición a este material. Además se puede generar asbestosis, afectación que ocasiona pérdida de elasticidad en los pulmones, fuerza la respiración y genera tos crónica. Según datos de la OMS, son estas enfermedades las culpables de cobrar 107.000 vidas cada año en el mundo.

En Colombia, Julio César Granada, cirujano de tórax de la Fundación Santa Fe, ha tratado múltiples enfermedades producidas por la fibra. Él asegura que anualmente se reportan más de 320 casos nuevos de personas con mesotelioma al Ministerio de Salud. Uno de los casos que más recuerda es el de un deportista de 50 años que solo tuvo contacto con la sustancia cuando era niño: “él ayudó a rellenar con asbesto la cancha donde jugaba. También recuerdo el de una joven de 20 años de la que no se tiene registro que estuviera expuesta a la fibra”, afirma el médico.

Justamente fue el mesotelioma diagnosticado por Granada el que acabó con la vida de Ana Cecilia Niño, la comunicadora social que luchó hasta el día de su muerte para que el asbesto fuera prohibido de forma definitiva. Pese a que en nuestro país hay centenares de muertos y enfermos cada año a causa del asbesto, fue Ana Cecilia quien le dio un rostro a esta problemática y logró visibilizarla ante los medios de comunicación y la opinión pública.

Ella estuvo expuesta a los residuos de las tejas que eran desechadas al lado de la fábrica Eternit en Sibaté, donde vivió desde que era una niña, y por más de 17 años aspiró las partículas de la fibra. De esa manera contrajo la mortal enfermedad, convirtiéndose en un caso emblemático por el hecho de no ser una trabajadora que interactuara directamente con el asbesto.

También está el caso de Rafael Alfonso Mayorga Donoso, quien trabajó en la fábrica de tejas. Él fue diagnosticado en 2012 con el mismo tipo de cáncer y también murió poco tiempo después de enterarse de la peligrosa enfermedad que portaba. Además el hijo de Rafael, Luis Alfonso Mayorga, también murió producto de mesotelioma que contrajo por el hecho de jugar con los overoles de su padre luego de que este llegara a casa.

Y hay más casos como estos que no salen a la luz, porque según el Centro de Tratamiento de Mesotelioma (MTC por sus siglas en inglés) el asbesto, que es el nombre comercial de un compuesto de minerales cristalinos y fibrosos que contienen silicio y oxígeno, está presente en artículos como estuco, ladrillos, cemento, aislantes líquidos resistentes al fuego, ropa industrial resistente a altas temperaturas (como la que usan los bomberos), tuberías de calefacción, empalmes de tubos ensanchados, líneas sanitarias, yeso o materiales de tablero de yeso, entre otros productos.

Esto demuestra que la fibra aún representa un riesgo alto para las personas que interactúan con ella debido a que a nivel químico el compuesto de minerales tiene “una estructura atómica muy rígida, por lo que cualquier persona que aspire el polvillo sin darse cuenta habrá inhalado un veneno que actúa lentamente”, asegura Stefani Beltrán, química de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA).

Además, expertos en el campo de la salud dicen que es primordial al menos cambiar los tanques para agua que fueron fabricados con asbesto y las tejas fabricadas con los mismos materiales (que se reconocen por ser de cemento y tener una tonalidad grisácea), por unos plásticos, ya que esto evitaría el contacto con sedimento que contenga la fibra.

Sin embargo, las entidades oficiales manejan otro discurso. Para estas el asbesto ya no representa ningún riesgo para la salud, debido a que su producción es regulada por la Comisión para asbesto y otras fibras. Según un funcionario del Ministerio de Trabajo que no quiso ser citado en este artículo, “desde la década del ochenta solo se utiliza el asbesto blanco o crisotilo y jamás se empleó en sistema friable (aislamientos de edificaciones que se pueden desintegrar)”.

Por su parte Jorge Estrada, presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana de Fibras (Ascolfibras), asegura que las fibras de cualquier tipo de asbesto son un mineral que está presente en las dos terceras partes de la corteza terrestre. “Según investigaciones de la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades en cualquier muestra de aire pueden haber pequeñas cantidades de fibra, como puede estar presente en el agua potable sin que esto signifique un riesgo para la salud”.

No obstante, este parte de tranquilidad contrasta con las más de 320 personas fallecidas al año en Colombia a causa de enfermedades producidas por inhalar asbesto. Esta cifra la aporta la Conferencia Internacional y Ocupacional desarrollada en 2014 por la Universidad de los Andes y la Universidad Nacional. Estos datos respaldan la conclusión de la OMS referente a que el número de muertes solo comenzaría a disminuir varias décadas después de prohibir el uso de asbesto en todas sus formas.

En nuestro país, según la cartera de Trabajo, tomaría de 10 a 15 años sacar el asbesto por completo del mercado  y aseguran que desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se certifica el riesgo nulo para la salud humana. Además, dicen que sólo el Gobierno Nacional tiene autoridad para mantenerlo o restringirlo, y se mantendrá en uso debido a que en Colombia no existe estudio alguno para avalar otra fibra.

Riesgo nulo, pero mortal

Resulta curioso que hace más de dos años el Ministerio de Trabajo incluyera en la lista de enfermedades laborales el mesotelioma y la asbestosis, cuando supuestamente el asbesto no representa ningún riesgo para la salud. Y es que las denuncias realizadas en diferentes medios de comunicación, los numerosos derechos de petición presentados ante diferentes autoridades institucionales del país, no tuvieron ningún efecto hasta 2014. Sin embargo, esta manifestación del Gobierno se quedó corta pues no se tomaron en cuenta los diferentes tipos de cáncer asociados, ni son reconocidos como enfermedades laborales.

Este tema es de especial preocupación porque las afecciones relacionadas con el asbesto se pueden desarrollar mucho tiempo después de la exposición a este. Según afirma la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades, todas las formas de la fibra son peligrosas y todas pueden producir cáncer. Sin embargo, el mayor riesgo se produce cuando las fibras son inhaladas, ya que también se puede tener contacto cutáneo o incluso se pueden ingerir en agua contaminada.

El discurso por parte de las compañías productoras y las instituciones gubernamentales es muy similar. Desde el Ministerio de Salud se afirma que todos estamos expuestos a bajos niveles de asbesto producto de la erosión de materiales que lo contienen o por tomar agua contaminada con el compuesto como resultado de la erosión de depósitos naturales, la corrosión de las tuberías de cemento y la desintegración de tejas que contengan asbesto, pero esto no representa riesgo alguno para la salud humana.

Este doble rasero de las instituciones del gobierno podría ser interpretado como un acto de negligencia, ya que opositores al uso del asbesto creen que tanto el Ministerio de Salud como el de Trabajo deben afrontar el problema y no lo hacen. Incluso el cirujano Granada advierte que en una charla con funcionarios del Ministerio de Salud “ellos me dijeron que no podían arriesgarse a que las personas se queden sin trabajo por unos pocos casos de personas enfermas”, aun cuando las cifras demuestran lo contrario.

Así que al menos en Colombia seguiremos teniendo asbesto para rato como lo recalcaron desde el Ministerio de Trabajo. Aunque Las personas seguirán muriendo por la inhalación de fibra de asbesto, al menos quienes contraigan asbestosis y mesotelioma estarán cobijados por la ley. Entre tanto, la industria seguirá fuerte como pretende el gobierno colombiano.

Pilas con este enemigo cercano

Muchos ciudadanos del común es que podrían estar expuestos al asbesto sin saberlo. Estos son los cinco factores de riesgo que pueden estar muy cerca de usted. 

  • Uno de riesgos más comunes es la exposición a través de edificaciones antiguas que fueron construidas cuando no había ninguna regulación sobre su uso. En su lugar de trabajo o incluso en su casa, si el inmueble tienen más de 40 años de construido, es casi seguro que usted esté interactuando con el asbesto, aunque no de forma directa.
  • Cuidado con las tejas. Este producto hecho a base de fibrocemento tiene una tonalidad grisácea y corrugada. Puede tener material friable, lo cual le permite liberar partículas que sin darnos cuenta podemos respirar.
  • La ropa resistente al calor como la que utilizan los bomberos para protegerse de los incendios también puede afectarlo. Estos textiles son fabricados con fibra de asbesto para que puedan resistir altas temperaturas.
  • Las pastillas y bandas para freno pueden ser mortales para su salud. Según expertos del área de la salud estos elementos fabricados a base de fibra de asbesto pueden liberar el polvo si se genera demasiada fricción como cuando se recalientan las pastillas y el automóvil no frena adecuadamente. Además se debe tener mucho cuidado cuando se haga el reemplazo de estos dos artículos para su vehículo, pues tanto las pastillas como las bandas pueden tener rastro de la fibra la cual se puede inhalar de no usarse tapabocas y guantes desechables.
  • En el quinto lugar se encuentran los tanques para agua que todos tenemos en nuestra vivienda en caso de que el servicio sea cortado. Estos contenedores tienen bastante familiaridad con las tejas, pues también tiene una tonalidad grisácea y corrugada, el peligro aparece cuando el líquido sedimente las paredes del tanque y libere partículas de asbesto que puedan ser ingeridas o llegar a nuestro cuerpo.

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