Cada año en el mundo se desechan alrededor de 75 toneladas de pilas, su fabricación con base en componentes tóxicos perjudiciales para la salud y el planeta, incentivaron al profesor Seaokheun Choi y a su asistente Maedeh Mohammadifar de la universidad  Binghamton  (Nueva York) a elaborar baterías desechables de papel que se recargan con agua sucia o saliva.

Ambos expertos, quienes llevan más de cinco años trabajando en la producción de fuentes de microenergía informaron al portal Advanced Materials Technologies que esta nueva generación de pilas contiene células exoelectrogénicas (microorganismos que pueden transferir electrones por fuera de sí mismos) y tienen la capacidad de generar energía en pocos minutos. Mediante a la tecnología de liofilización incorporada se facilita un almacenamiento duradero de la batería sin que esta pierda sus propiedades o se degrade contaminando la tierra o el agua.

Le recomendamos: ¿A dónde puedo llevar la basura electrónica y otros residuos peligrosos?

Los científicos realizaron una serie de pruebas de cada pila microbiana. Para ello colocaron 16 de estas sobre una hoja de papel y alcanzaron valores suficientes de corriente eléctrica y voltaje para activar un diodo emisor de luz.

Aunque estos resultados cumplieron con las expectativas iniciales de los investigadores, ellos consideran que necesitarán mejorar la generación de energía para otras aplicaciones electrónicas. Para que con el pasar de los años, este tipo de baterías puedan ser de mucha ayuda en situaciones de emergencia como extraviarse en un desierto, un bosque, o en el ámbito médico donde el uso de las baterías convencionales es limitado y hay pocas alternativas para conectar instrumentos como biosensores.

De momento Choi y Mohammadifar no descansarán en perfeccionar esta tecnología  hasta que logre consolidarse como un producto vital en varios rincones del mundo.

Relacionados

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.