| 2014/07/08

Con el futuro hecho a puños

En Brasil, el deporte se ha convertido en una alternativa de vida para miles de niños y jóvenes.

Andreia Bandeira comenzó a boxear cuando tenía 14 años. Hoy a sus 27, ya es una deportista de talla mundial.
Andreia Bandeira comenzó a boxear cuando tenía 14 años. Hoy a sus 27, ya es una deportista de talla mundial.

El salón de la escuela de boxeo del Centro Olímpico de Entrenamiento e Investigación de Sao Paulo, Brasil, es un lugar ruidoso. El eco de los puñetazos se pierde en las canciones que amenizan la preparación de jóvenes brasileños que sueñan con ganarse la vida peleando en un cuadrilátero.
La mayoría de ellos son habitantes de las periferias de Sao Paulo, como es el caso de Peterson Siqueira, que con 19 años de edad es un ejemplo de disciplina y constancia. A pesar de vivir en Guarulhos, un municipio cercano a la capital paulista, Peterson viaja todos los días durante dos horas y 30 minutos para llegar desde su casa al Centro Olímpico a cumplir su rutina diaria de entrenamiento.
El esfuerzo de este joven, que invierte cinco horas diarias en ir a sus entrenamientos, no solo se explica por su gusto al deporte. El boxeo es su única alternativa de tener un futuro diferente a la delincuencia y las drogas. 

Peterson conoció ese deporte siendo muy niño, en las visitas que hacía a su padre en la cárcel, quien peleaba como aficionado para matar el ocio de una vida sin libertad. Después de pagar su condena, el papá de Peterson fue internado en un centro de rehabilitación para la drogadicción. Casualmente, el dueño de este centro tenía una academia de boxeo a donde invitó al niño a ser parte.

Con tan solo 10 años de edad, Peterson empezó a entrenar el boxeo y a asumirlo como una disciplina en su vida. Aprendió de su padre el amor por este deporte, pero también fue un ejemplo de lo que podía pasar con él si no cambiaba su historia: “Yo tenía que escoger entre el deporte, las drogas y la cárcel. Y escogí el deporte”, dice Peterson.

Como él, Andreia Bandeira, de 27 años, llegó al boxeo por azar cuando era una adolescente de 14 años. Quería dejar de pelear con las niñas en la calle y ganar dinero como deportista. Además de formarse como una atleta de talla mundial, Andreia logró apartarse de las drogas y el alcohol que a su corta edad había empezado a consumir.
Actualmente Andreia vive del y para el boxeo. Ha conquistado victorias como la del campeonato Suramericano de boxeo femenino en el año 2011 y fue ganadora de la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de 2010. Ahora se prepara para representar a Brasil en los Juegos Olímpicos de 2016 en la categoría de 75 Kg.

Con Peterson y Andreia son 40 jóvenes que se forman como atletas en la escuela de boxeo de este Centro Olímpico, creado en el año 1976 por la Alcaldía de Sao Paulo y cuya prioridad es la formación de ciudadanos antes que deportistas, como lo afirma el exboxeador y técnico Messias Gomes: “Estos jóvenes ya son unos campeones de la vida, lograron cambiar su destino y eso es más importante que ganar cualquier campeonato atlético”.

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