Por: Agencia de Noticias Universidad Nacional

En octubre de 2015, el Gobierno prohibió del uso de glifosato para la erradicación de los cultivos ilícitos en el territorio colombiano y únicamente permitió que este proceso se hiciera manual.

Sin embargo, el fiscal Néstor Martínez afirmó que dicho proceso no está logrando los objetivos esperados y sugirió el uso del glufosinato de amonio en aspersión aérea para eliminar los cultivos de coca, amapola y marihuana del territorio colombiano.

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Para los expertos de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), esa propuesta no tiene sentido. “Existe un consenso entre la comunidad científica, no solo la de la Institución, también de investigadores en cultivos que considera el uso de herbicidas en la erradicación de cultivos ilícitos como una mala práctica”, afirma el profesor Chaparro.

Por otra parte, el profesor calificó de equivocada la afirmación del fiscal al plantear que el glufosinato de amonio causa menor impacto en la salud humana y el ecosistema.

“La evidencia científica no lo autoriza a hacer esta afirmación, no estamos diciendo que el glufosinato ‘le vaya a sacar un tercer ojo’ a los campesinos colombianos, lo que sí estamos afirmando es que de todos los herbicidas el de menor impacto es el glifosato, no el glufosinato”, destaca.

De acuerdo con las investigaciones realizadas por el profesor Chaparro y un grupo interdisciplinario formado por docentes de Agronomía, Ciencias y Medicina de la U.N., se ha comprobado que el glifosato es el de mayor impacto ambiental para la erradicación de cultivos ilícitos.

“Por ejemplo, el glifosato es un herbicida sistémico que se integra dentro del metabolismo de la planta y el efecto es a mediano plazo, mientras que el glufosinato de amonio tiene un mecanismo de acción donde afecta más rápidamente la planta y por tanto hace más daño con mayor velocidad que los demás herbicidas”, explicó el docente.

Dentro de los estudios realizados por la Universidad en los años recientes, los profesores Cilia Fuentes y Jairo Cuervo de la Facultad de Ciencias Agrarias de la U.N. Sede Bogotá encontraron en suelos cultivados con arroz, en el Tolima, que los microorganismos toleran dosis relativamente altas del principio activo y de una formulación comercial de glifosato, sin que esto afecte su relación simbiótica con la planta. También, algunas poblaciones de microorganismos fueron estimuladas y otras se redujeron de manera transitoria, de rápida recuperación.

Estudios adelantados en Alemania y Gran Bretaña indican que la supresión de glifosato ocasionaría pérdidas en la producción de un 5 % en colza (especie de nabo); 10 % en maíz; 20 % en trigo, y entre el 40 % y el 50 % en remolacha azucarera, pues no existen herbicidas alternativos que realicen un control eficaz de la comunidad de malezas. El regreso a prácticas, como el arado, para controlarla podría generar pérdidas adicionales del 7 % en los ingresos, y disminuiría la participación de Europa en el mercado global.

En cuanto al tema del cáncer que podría causar los herbicidas, la comunidad científica determinó que no hay un respaldo de la Organización Mundial de la Salud frente a las investigaciones realizadas, por lo que no se puede relacionar directamente el cáncer con los herbicidas.

“Dosis o concentraciones bajas de sustancias muy tóxicas pueden ser inocuas. Al respecto, los humanos conviven casi inevitablemente con varios agentes carcinógenos que se pueden evitar, o sus beneficios sobrepasan sus contingencias. Los riesgos del glifosato se pueden comparar con agentes del mismo grupo, o con agentes ciertamente carcinogénicos del Grupo 1, al que también pertenecen el acetaldehído que genera el metabolismo del etanol, el formaldehído en viviendas, la radiación del radón de la tierra, el ultravioleta de la radiación solar, los estrógenos, el humo del tabaco y el diesel del tubo de escape. Además, estamos inmersos en un background (fondo) de inevitables rayos cósmicos”, es la explicación que dan los investigadores en su análisis.

Con base en estos datos, recolectados por la comisión universitaria, se puede afirmar que el glifosato es el que menor impacto ambiental ocasiona, pero en ningún momento es recomendable el uso de plaguicidas en el control de los cultivos ilícitos, por lo que el mejor método sigue siendo la erradicación manual.

La propuesta del profesor Alejandro Chaparro es realizar la aplicación manual del herbicida sin necesidad de usar la aspersión aérea. “En este caso no solo se ven afectados los cultivos ilícitos, que es lo que se quiere erradicar, también hay afectaciones en los cultivos aledaños de papa o maíz”.

Además, por muchos años se ha utilizado el glifosato en los cultivos de forma manual y está comprobado que elimina las plagas, por lo que si se recomendara utilizar el glifosato solo sería bajo la condición de depositarlo manualmente.

En conclusión, científicos de la U.N. aseguran que el glufosinato de amonio no es el herbicida de menor impacto ambiental y a la salud humana, además, el uso exclusivo sigue siendo de la técnica de erradicación manual para eliminar los cultivos ilícitos de Colombia.

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