Por: John C. Cannon / Mongabay Latam

La ONG conservacionista británica WWF les pide a los consumidores que reduzcan la cantidad de carne que comen. En un informe publicado el 3 de octubre, la organización sostiene que la tierra que se usa para producir pastos y cultivos para el ganado, las aves y los peces de criadero amenaza la biodiversidad.

“El mundo está consumiendo más proteína animal de la necesaria y esto provoca un efecto devastador en la vida silvestre”, le dijo a the Guardian Duncan Williamson, gerente de política alimentaria de la WWF. “Sabemos que mucha gente es consciente de que una dieta basada en la carne repercute en la tierra y en el agua, así como también que causa emisiones de gases de efecto invernadero, pero pocos conocen que el mayor causante de esto es el forraje que los animales comen”.

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Con las conclusiones enfocadas principalmente en el Reino Unido y Europa, los autores de la publicación informan que la industria ganadera británica es responsable de la extinción de unas 33 especies de fauna, ya que la necesidad de utilizar cada vez más tierra para cultivar forraje para alimentar pollos, cerdos y peces desplaza a los animales que una vez habitaron esos lugares.

“Los cultivos forrajeros amenazan la biodiversidad de muchas de las regiones más valiosas y vulnerables del planeta —dice la organización—, incluidas la Amazonía, la cuenca del Congo, la región sudamericana del Cerrado y la de Mekong, en Asia”.

Según el informe, la industria agrícola pasó del 15% de la producción mundial destinada a la carne en la década de los sesenta al 32% en 2012. El 41.5% está destinada a alimentar a las aves, los cerdos toman el 30% de alimento y la cría de peces necesita otro 4%. El ganado recibe el porcentaje restante.

El documento propone varias alternativas al acaparamiento de tierras para cultivar alimento para los crecientes cardúmenes, manadas y piaras destinados a la mesa familiar.

Los insectos podrían complementar la alimentación de los animales, ya que cubren la misma cantidad de proteínas estimuladoras del crecimiento que las semillas de soja. La cría de insectos no emite tanto carbono como la agricultura y no se requiere de tanta tierra para la producción. También las algas podrían ser, en el futuro, una fuente alternativa de alimento ganadero a gran escala, con el beneficio de que pueden producir su propio alimento con la ingesta de no más que nutrientes y dióxido de carbono.

Estas posibles soluciones, no obstante, no abordan el repunte de la demanda de proteínas de origen animal. Los británicos consumen un promedio anual de 25 kilos de pollo y 19.7 kilos de pescado —casi el doble de lo consumido en la década del sesenta—, pero el informe sostiene que no necesitamos tanta carne.

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Las recomendaciones británicas en cuanto a salud dicen que una persona necesita un máximo de 55 gramos de proteínas por día y, sin embargo, los británicos consumen entre 64 y 88 gramos, de los cuales un tercio proviene de la carne.

Al reducir la ingesta a los niveles recomendados, los agricultores necesitarían un trece por ciento menos de tierra para producir forraje. Esto se traduce a una superficie un cincuenta por ciento más grande que la Unión Europea —650 millones de hectáreas— que sería modificada por la agricultura.

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