Que ser eficientes ahorra recursos no es misterio ni para los individuos ni para las organizaciones. Cuando se habla de que establecer patrones de consumo y producción sostenibles disminuirá riesgos para la humanidad y el medio ambiente, la causalidad entre ambas suele ser más difícil de establecer.

Una mayor eficiencia podría contribuir a reducir la demanda energética entre un 50% y 80% en la mayoría de los sistemas de producción y en los servicios públicos. Los medios para lograrlo se presentan por primera vez en una guía del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) titulada “Producción y consumo sostenibles: Un manual para hacedores de políticas”, lanzada durante el pasado mes de junio con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente.

El manual ofrece datos muy convincentes sobre el impacto de los patrones de consumo y de producción no sostenibles, y sobre los beneficios que traería la incorporación de patrones sostenibles de producción y consumo.

El subsecretario general de la ONU y director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner, declaró que “sencillamente, no podemos darnos el lujo de desperdiciar nada, ya que los recursos están disminuyendo y los precios aumentando. Por suerte, todavía hay tiempo para transformar los retos derivados de la disminución de los recursos finitos en oportunidades que promuevan unas economías prósperas y un planeta saludable para las generaciones venideras”, añadió.

Las ciudades ya han demostrado que la protección del medio ambiente puede ser rentable: la ciudad de Viena ahorró 44 millones de euros —y 100.000 de CO2— entre 2004 y 2007 a través de su programa ‘Ecobuy’, por el cual todas las compras públicas se hacen con estrictos criterios de eficiencia. La ciudad de Windhoek en Namibia adaptó un sistema de tuberías dobles que permitió reducir entre un 5% y 7% por ciento la demanda de agua potable. Sus sistemas de recarga artificial de acuíferos permiten a esta ciudad subsahariana sobrevivir durante dos años sin depender de ríos efímeros.

Asimismo, gracias a su “Plan de movilidad sostenible” Buenos Aires ha disminuido el tiempo de los trayectos entre un 10 % y un 25% (y hasta un 65% en algunos casos). Del mismo modo, el Consejo multisectorial para el desarrollo sostenible de las Islas de la Paragua (Filipinas) ha facilitado la implantación de una iniciativa pionera para tratar de promover el turismo con cero emisiones de carbono en las islas a través de un sistema de compensación para los nuevos complejos hoteleros.

La mayoría de los productos y servicios son proporcionados por el sector privado, por lo que las empresas desempeñan un papel fundamental. Los productores de detergentes de ropa, por ejemplo, descubrieron que el desarrollo de nuevos detergentes eficaces a temperaturas más bajas ahorraba dinero a los clientes, reducía el impacto ambiental de sus productos y les daba una ventaja comercial significativa.

La guía del PNUMA recopila casos como estos, que dan esperanza de que la voluntad política puede resultar en los cambios necesarios para que el cambio climático y la amenaza a los ecosistemas no sean catastróficos para la humanidad.

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