Luis Ernesto Gómez, viceministro de Participación e Igualdad de Derechos; Ana Milena Joya Camacho, gerente ambiental y social de proyectos e ingeniería de Empresas Públicas de Medellín; Alfonso Rodríguez, de Comba Internacional; y Juan Ricardo Aparicio, profesor de la Maestría de Estudios Culturales de la Universidad de los Andes. Foto: Guillermo Torres \ SEMANA..

Este miércoles en horas de la tarde durante el panel de cierre de la primera Cumbre de Sostenibilidad de Semana Sostenible se debatió la construcción de confianza con las comunidades. Un tema bastante relevante en nuestro país cuando existen un sinnúmero de proyectos alrededor de Colombia y más cuando las consultas populares y la voz de los habitantes de muchos municipios han logrado imponerse a proyectos que podrían causar algún tipo de daño ambiental y social.

La primera en referirse al tema fue Ana Milena Joya Camacho, gerente ambiental y social de proyectos e ingeniería de Empresas Públicas de Medellín, señalando que debe haber una alta conversación con las comunidades, “pero vemos que en nuestros proyectos rurales nos enfrentamos a lugares donde ha habido ausencia del estado y a veces no podemos explicar a las personas que por sus fincas pasarán líneas de energía pero que a la vez en su finca no habrá luz”

Para Joya, debe existir un modelo en el que haya un manejo responsable de los impactos ambientales y sociales, sino la confianza con las comunidades difícilmente se dará. Sin embargo, también las comunidades deben entender que la empresa no puede llegar a llenar los vacíos estatales de vieja data.

Por su parte, Alfonso Rodríguez (Comba Internacional) aseguró que “la confianza se debe ganar, no solo construir” y fue más allá al asegurar que existe mucha desconfianza y que en muchos niveles no existe un pensamiento de que todos debemos construir país juntos, “no vemos que haya visión de territorio, hay es intereses. Y no hay que trabajar desde los intereses o desde deslegitimar al otro, este muchas veces puede saber más que nosotros”.

Mientras tanto, Carolina Urrutia (directora de Semana Sostenible), aseguró que reina la desconfianza, “las consultas populares son una muestra de que no nos estamos creyendo unos a los otros”. Sin embargo, hay que tener en cuenta “que son dos universos difíciles de conciliar y las comunidades muchas veces sienten que no son sujetos sino objetos que las empresas llegan a administrar”. Puntualizó que las empresas también tienen sus verdades, pero el miedo de la gente sigue ahí.

En cuanto al tema de la participación el Viceministro de Participación e Igualdad de Derechos del Ministerio del Interior, Luis Ernesto Gómez, aseguró que “cuando hay comunidades que se organizan en torno a una causa, pero no se canalizan a través de la democracia representativa hay problemas y más que todo esto se da porque no hay confianza en las instituciones como los partidos políticos y por eso lo hace a través de la democracia directa como las consultas”.

Los panelistas coincidieron en que las empresas deben invertir en comunidad, en comercio justo y en fortalecer los conocimientos de las comunidades para generar confianza en que los proyectos no llegaran a maltratar a sus habitantes y a los territorios. “Se debe trabajar en que las personas no sean objetos o números, XX empleos o XX puestos de trabajo, la presencia de las empresas debe coincidir con la presencia del estado”, puntualizó Alfonso Rodríguez.

Otra de las conclusiones que arrojó el panel fue que existe un problema de la democracia representativa que es que esta no representa. “Si la ciudadanía participa en un todo y nos aseguramos que la democracia sea atendida encontraremos que las empresas sabrán que deben invertir en las comunidades, devolverle a la comunidad por el impacto”, aseguró el viceministro Gómez. Quien también dijo que para destrabar la participación la solución no es salir a desconocer los resultados de las consultas como lo han expuesto otros integrantes del gobierno como el ministro de Minas German Arce.

La conclusión de los panelistas es que hacer visión compartida es la salida al proceso de generar confianza, no solo discutir sobre las diferencias. Y hay que entender que lo común es un proceso difícil de construir, heterogéneo y lleno de dificultades.   

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