Tras nueve años de iniciada, la doble calzada Sincelejo-Tolú viejo sigue sin tener un final a la vista. La ejecución de la obra se ha visto interrumpida por la oposición de algunos grupos indígenas que denuncian que no fueron tenidas en cuenta en la planeación del proyecto. La más reciente controversia se presentó la semana pasada, cuando la comunidad zenú de Chinchelejo instauró una tutela contra Autopistas de la Sabana por reiniciar los trabajos en el cerro sagrado de la Sierra Flor sin haberlos consultado.

La historia se remonta a noviembre del año pasado, cuando la Corte Constitucional acogió una demanda de esa comunidad y le ordenó al concesionario suspender las obras en una franja de 150 metros en las inmediaciones de la Sierra Flor hasta que realizara una consulta con las comunidades y estableciera los mecanismos de compensación por las afectaciones del proyecto sobre ellas. En principio, la empresa acató la decisión. Pero según los representantes indígenas, el jueves pasado Autopistas de la Sabana reanudó los trabajos sin haber logrado los acuerdos a los que la obligaba la sentencia de la Corte.

Por esa razón, la comunidad de Chinchelejo instauró una nueva tutela ante el Tribunal Superior de Sincelejo en la que solicita una medida cautelar de urgencia que conmine a la empresa a suspender las obras en las inmediaciones de la Sierra Flor. "Todo ello con el apoyo de la comandancia de la Policía Nacional en el Departamento de Sucre, quienes amenazan a los indígenas con arrestarlos porque están en cumplimiento de una orden judicial, pero no la exhiben", se lee en una parte de la tutela.

El gerente de Autopistas de la Sabana, Salomón Niño, le confirmó a Semana Sostenible que efectivamente continuaron las obras de la doble calzada, pero negó que estas se estuvieran realizando en la zona que tuteló la Corte Constitucional en noviembre. El problema radica en que este tribunal cometió un error en esa sentencia, pues mientras las comunidades pedían que las obras se suspendieran en un área de dos kilómetros, el documento indica que esta restricción solo operaría en una franja de 150 metros.

A pesar de que los demandantes remitieron un memorial de aclaración en el que pedían rectificar la zona tutelada, hasta el momento la Corte no ha emitido una decisión al respecto. De modo que la empresa reanudó sus labores en las inmediaciones de la Sierra Flor y las comunidades indígenas volvieron a bloquear los trabajos de la empresa y presentaron una nueva tutela que hasta el momento no ha sido resuelta. Entre tanto, el conflicto entre los indígenas y la empresa está latente y la culminación de la doble calzada Sincelejo-Tolú viejo sigue en veremos.

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