El día de ayer se conoció el plan de la Alcaldía de Bogotá de llevar a cerca de 600 habitantes de la calle a fincas de los departamentos de Chocó y Vichada, la intención es que estas personas reciban en dichas locaciones un supuesto tratamiento que les permitiría dejar la adicción a la droga. Sin embargo, el programa liderado por el Instituto Para la Protección de la Niñez y la Juventud (Idipron) no tuvo en cuenta en ningún momento a los habitantes de Acandí (Chocó) y El Tuparro (Vichada). El programa de la alcaldía de Enrique Peñalosa parece no haber tomado en cuenta la complejidad de estas zonas que durante años han tenido que lidiar con problemas de violencia y olvido estatal.

Eusebio Guisao Asprilla, Concejal de Acandí y miembro del Consejo Comunitario de Comunidades Negras de la Cuenca del Río  Tolo y la Zona Costera Sur de Acandí (Cocomasur) le dijo a Semana Sostenible que en Acandí existe cierta preocupación por este plan de la Alcaldía de Bogotá para el que no se tuvo en cuenta a las comunidades del Chocó. “Nos enteramos por los medios, algo que nos deja sorprendidos ya que no se le notificó  ni a la Alcaldía ni al consejo comunitario. Apoyamos el tratamiento para estas personas, pero no se ha tenido en cuenta a la comunidad acandilera”.

La preocupación tiene un buen sustento porque en el municipio de Acandí no hay hospital y solo hay nueve policías para custodiar la zona. Asimismo, las fincas a las que se planea llevar a los habitantes de la calle según Guisao “están en muy malas condiciones y no son aptas para recibir a esta población vulnerable”.

A pesar que el traslado es legal y las fincas pertenecen a privados, estas se encuentran en el terreno colectivo de Cocomasur. Una zona que en el 2012 fue objeto de protección como un Distrito Regional de Manejo Integrado, en parte porque allí desova la tortuga Laúd que actualmente está en extinción.

Lo más preocupante es que la Alcaldía de Bogotá no ha tenido en cuenta que la zona tiene problemas propios. Acandí es un municipio fronterizo con Panamá y desde hace meses lidia con una crítica situación de inmigrantes que buscan acceso a los Estados Unidos a través de Centroamérica. Ademas, las fincas están a solo un kilómetro del área urbana por lo que cualquier problema podría desencadenar en situaciones más graves para los habitantes del municipio.

Aunque en Acandí no se oponen a tratar a los habitantes de calle con problemas de drogadicción, consideran que se podrían revivir problemas similares a los desencadenados cuando en estas mismas fincas la Fundación del padre Javier de Nicoló llevaba a niños y adolescentes con adición a las drogas. “Estos muchachos en un intento por irse se tiraban al mar y muchos se ahogaron. También en la comunidad había miedo cuando los muchachos se escapaban”.

Y es que el municipio chocoano desde hace unos meses afronta un aumento en el consumo de alucinógenos en sus habitantes más jóvenes, por lo que las autoridades suponen que la llegada de adictos desde Bogotá acrecentaría el problema.

Semana Sostenible contactó al Idiprón para conocer su postura pero hasta el momento no hemos recibido respuesta alguna.

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