Gracias al apoyo financiero del ayuntamiento, los otrora inmuebles sin alma están coronados ahora por parterres de flores y árboles. En primavera, su perfume logra incluso brevemente enmascarar la contaminación de los automóviles.

Este programa municipal está detrás de uno de los tejados vegetales más grandes de Asia, el Garden 5. La extensión de este "jardín del Edén", ubicado sobre cuatro edificios de 10 pisos unidos por pasarelas aéreas, equivale a tres campos de fútbol.

Por su parte, Inter-M Corp, una compañía que fabrica tecnología de sonido, decidió transformar el terrado de su edificio gris de siete plantas, donde desde finales de 2013 florecen azaleas, lirios, arces y hierbas aromáticas.

La inversión municipal de la mitad de los 110 millones de wons (88.000 euros, 96.800 dólares) del proyecto permitió además la construcción de dos quioscos.

Bae Seung-San, portavoz de la empresa, explica que sus trabajadores utilizan el jardín para relajarse, mientras que los comerciales llevan allí a sus clientes para impresionarlos.

"Cuando tenemos compradores extranjeros, organizamos barbacoas, ponemos música con nuestros equipos", asegura.

A cambio de la subvención municipal, durante los primeros cinco años el público debe poder acceder a los jardines, que deben mantenerse correctamente.

 
Más de 650 edificios

Desde el lanzamiento de este programa en 2002, las autoridades locales destinaron más de 60.000 millones de wons (48 millones de euros, 53 millones de dólares) a los tejados de más de 650 inmuebles de toda la ciudad.

"Necesitamos mucho más verde, pero no contamos con el presupuesto para comprar los terrenos requeridos para crear parques urbanos", dice Bang Seong-weon, responsable del programa municipal "Tejados verdes". 

Seúl, que alberga un 20% de los 50 millones de surcoreanos, es una ciudad moderna, cuya densidad de población es casi el doble que la de Nueva York y ocho veces más que la de Roma.

Según Bang Seong-weon, los tejados verdes absorben el calor y ayudan a reducir la factura energética durante los gélidos inviernos y los húmedos veranos. 

"Y los paisajes son más bonitos. Las personas son más conscientes del paso de las estaciones", añade.

Este tipo de jardines existe también en otros puntos de Asia, pero no tienen parangón con los de Seúl.

"No he visto nunca nada así", asegura Choi Da-yeon, una estudiante de 20 años. "No tenemos suficientes espacios verdes en Seúl. Pero aquí, podemos respirar de verdad".
 
Abejas y mariposas

Han Moo-Young, profesor de ingeniería civil y ambiental de la universidad nacional de Seúl, ha creado un jardín de 840 m2 en uno de los edificios del campus.

El personal universitario, los vecinos y una asociación de ayuda a las personas con discapacidad se ocupan del huerto y del jardín, que cuenta también con seis colmenas. 

"Organizamos conciertos aquí y preparamos todos juntos el kimchi", un plato típico de verduras fermentadas. "Vemos abejas y mariposas, tenemos la impresión de estar en medio de la naturaleza", añade.

Las autoridades de Seúl quieren convertir ahora en parque 800 metros de una autopista elevada y abandonada.

Este jardín, adjudicado a la empresa holandesa MVRDV, albergará 254 especies de flores y un gran número de árboles para suministrar esquejes y plantones al resto de tejados verdes de Seúl.

Seo Jing-look, quien cultiva verduras en el terrado de la universidad, reconoce que estos tejados verdes necesitan riegos frecuentes por su mayor exposición al sol, pero "cultivar admirando la vista, relaja".

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