Myanmar.

“Nuestro sustento es la protección de uno de los recursos más amenazados del planeta: la necesidad universal de los niños de jugar, una actividad que transforma vidas”. Con estas palabras Salvador de Anda, representante de One World Futbol Project para Latinoamérica y el Caribe, dio la bienvenida en Colombia a  una iniciativa que le ha dado la vuelta al mundo.

La idea del proyecto empezó a tomar forma en 2006, cuando Tim Jahnigen vio por  televisión a un grupo de niños de Darfur,  jugando fútbol con una pelota hecha de basura. Jahnigen se propuso entonces crear un balón casi indestructible, y con la ayuda de su amigo, el cantante Sting, obtuvo los recursos para empezar a desarrollarlo.

En 2010, la compañía abrió sus puertas en California y en 2012, Chevrolet se convirtió en su patrocinador fundador con la meta de donar 1.5 millones de balones de fútbol en el mundo entero.

Hasta el momento, el proyecto ha llegado a 167 países a través de organizaciones que utilizan el deporte y el juego como método de terapia, beneficiando alrededor de 26 millones de niños y jóvenes.

Detrás del balón más resistente

El objetivo de Jahnigen fue el de crear un balón que pudiera ser utilizado en los terrenos más adversos y en las peores condiciones climáticas, por niños en condiciones vulnerables.

El balón es fabricado con una espuma parecida a la utilizada en los productos Crocs; no tiene costuras ni requiere ser inflado. Aún con estas características mantiene el tamaño, peso y rebote de un balón de fútbol tradicional.

Hasta el día de hoy la organización, en alianza con otros actores, da cuenta de cerca de un millón de balones que han tocado incontables vidas desde México hasta India. En este último país, la organización Magic Bus utilizó el fútbol para enseñar sobre una problemática compleja: la equidad de género.


Sierra Leone.

“En India implementaron una dinámica en la que, inicialmente, solo las niñas podían meter goles en los partidos (de fútbol)” dice de Anda “En un principio las niñas no sabían jugar, no porque no tuvieran las habilidades, sino porque no las dejaban. Eventualmente, ellas se dan cuenta de que podían jugar igual o mejor que los niños”.

En Colombia

Esta iniciativa llega a Colombia a raíz de una alianza con Chevrolet y con el apoyo de Conexión Colombia. Esta corporación sin ánimo de lucro gestionó los procesos de importación de los balones y de identificación de las fundaciones que podrían beneficiarse del proyecto.

La tarea fue realizada en conjunto con la Red Fútbol Paz, la cual durante tres meses acompañó a Conexión a encontrar las organizaciones que trabajaran con niños y jóvenes y que utilizaran el deporte para la reconciliación.

Carolina Puerta, directora ejecutiva de Conexión Colombia, estima que en esta etapa piloto del proyecto serán entregados alrededor de 22.380 balones que beneficiarán a más de 300.000 niños del país. 

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