‘El último empleo de la Tierra: imaginando un futuro completamente automatizado’, este es el título de un corto de MothCollective que cuenta la historia de Alice, una mujer que es el último ser humano en nuestro Planeta, lleno de máquinas al servicio del hombre. (Vea el video más abajo) El corto pone en evidencia las ventajas como las decepciones de un mundo que para algunos sería utópico y para otros una completa pesadilla.

Y es que en la actualidad podemos ser testigos de cómo las máquinas han venido reemplazando a los seres humanos en distintas tareas. Recargar los pasajes de tren o bus, hacer Check In en los aeropuertos son dos ejemplos de trabajos que antes desempañaba una persona y que desde hace unos años son realizados por una maquina dispensadora. En este punto parecería no existir ningún problema, pero pensemos por un momento que detrás de dicho reemplazo hay un nuevo desempleado y que un mundo completamente manejado por máquinas podría estar lleno de decepciones y frustraciones que un aparato no podría resolver. (Vea: ¿Por qué los pandas sobreviven comiendo bambú siendo carnívoros?)

Las maquinas no son infalibles y ante el más mínimo error el usuario no tendría más que aceptar la frustración y seguir con su vida. Dilemas como estos son los que presenta el corto que se basa en varios postulados científicos como los expuestos por Carl Benedikt Frey y Michael Osborne, de la Universidad de Oxford, quienes aseguraron hace algunos años que "la fusión de la robótica, las tecnologías de la información y la inteligencia artificial van a tener un impacto devastador en el mercado laboral", incluso aseguraron que el 47% de los empleos está en alto riesgo de ser automatizado. (Vea: Así se ve la pobreza a través de los juguetes de los niños en el mundo)

Incluso hay visiones más apocalípticas, como la de Martin Ford en ‘El ascenso de los robots: la tecnología y la amenaza de un futuro sin empleos’, quien señala que la desigualdad económica y la precariedad del empleo. Llevaría a las personas ser unos ‘entes’ con un mínimo colchón económico y cargados de incertidumbre.

Hasta aquí todo suena aterrador, pero una reciente publicación de The Guardian sustainable business sugiere que un futuro automatizado no tiene que ser una distopía. En el artículo se asegura que es posible hacer una transición a un mundo de tales características y que la clave está en desvincular el trabajo de los salarios. (Vea: Animales que parecen sacados de la ciencia ficción)

Muchos dirán que esto es imposible, pero con la creación de un ingreso básico para cada ciudadano, menos impuestos y una vasta reducción de la carga laboral se podría encontrar una solución. Para esto The Guardian pone como ejemplo a países nórdicos como Suecia que ha logrado disminuir la jornada laboral a 6 horas y Finlandia que está experimentando con un ingreso mensual para cada habitante sin importar si trabaja o no.

Los escenarios son diversos, pero lo cierto es que con el avance tecnológico el día en que las máquinas hagan gran parte de nuestras tareas está cada vez más cerca. Lo importante en este caso no será la fecha en que esto ocurra, sino cuan preparados y cuan gradual se hará dicho cambio.

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