Desde enero de 2012, Ellis J. Juan ha sido el Coordinador General de la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Dificultad para atraer inversiones productivas, problemas para generar empleos, continuación de la informalidad y desigualdad social, son algunos de los factores que resultan cuando una ciudad no es sostenible. Estas fueron algunas de las ideas principales a las que se refirió Ellis J. Juan, coordinador general de la iniciativa del BID ‘Ciudades emergentes y sostenibles’; en su participación en la Cátedra desarrollo Urbano Sostenible realizada por la Empresa de desarrollo urbano de Medellín (EDU).

El experto en ciudades emergentes fue tajante al advertir que no existe una clave única para las ciudades sostenibles, sino que hay elementos comunes en las ciudades de América Latina y el Caribe. 
“No se puede hablar de sostenibilidad en ciudades que no cuentan con una movilidad integrada a la planificación urbana, donde no existe un sistema integral de residuos sólidos, donde los activos ambientales (ríos, costas, lagos, etc.) no son adecuadamente preservados y peligra su validez futura”, añadió. 

En la iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES), hasta el momento, se han encontrado 10 áreas comunes que son necesarias mejorar y superar en las ciudades latinoamericanas en aras de llegar a tener ciudades sostenibles: agua y saneamiento, gestión Integral de residuos sólidos, movilidad integrada con la gestión de planificación urbana, finanzas públicas en orden y digitalizadas, adecuada distribución de espacios públicos y verdes, resiliencia al impacto de fenómenos de cambio climático, infraestructura de telecomunicaciones para la conectividad, seguridad ciudadana, eficiencia energética, y visión e identidad de ciudad.

El programa que cuenta con 40 ciudades (8 de ellas en Colombia: Barranquilla, Manizales, Bucaramanga, Cartagena, Valledupar, Montería, Pasto y Pereira), tiene como objetivo dar asistencia a las ciudades emergentes de Latinoamérica y el Caribe, para enfrentar los desafíos del crecimiento urbano acelerado de manera sostenible en lo ambiental, urbano y fiscal.

Este proyecto surgió como una respuesta al rápido ritmo de urbanización y a la posibilidad de acompañar a las ciudades en el abordaje de los enormes desafíos que requiere gestionar eficazmente la calidad de vida de sus ciudadanos, teniendo en cuenta los factores diferenciadores que padecen las regiones en América Latina y el Caribe como degradación ambiental, violencia e inseguridad, inequidad y pobreza, y espacio fiscal limitado. 

Según cifras del BID, América Latina y el Caribe (ALC) es la segunda región más urbanizada del planeta, se pasó de una tasa de urbanización del 64 por ciento en 1980 al 79 por ciento en 2010. Si continúa esta tendencia de crecimiento en toda la región, aproximadamente el 87 por ciento de la población de la región estará viviendo en ciudades dentro de las próximas décadas. Además, el foco mayor estará en las ciudades intermedias “ciudades emergentes” con poblaciones de entre 100.000 y 2.000.000 de habitantes, que tendrán cambios en crecimiento demográfico y económico. 

Si se da esta tendencia para Ellis J. Juan, la salida es que las ciudades de América Latina y el Caribe sean ciudades sostenibles dado que estas “ofrecen una buena calidad de vida a sus habitantes, minimizan impactos al medio natural, preservan sus activos ambientales y físicos, y a través de ellos promueve su competitividad”. 

Asimismo, si existe un gobierno local con capacidad fiscal y administrativa para mantener su crecimiento económico y para llevar a cabo sus funciones urbanas con la participación activa de la ciudadanía, los niveles de pobreza e inequidad serán un problema menos para la región. 

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