| 2016/08/01

La misionera suiza acusada de despojar tierras

Emma Cecilia Arnold atendió a la población desplazada en El Carmen de Bolívar. Sin embargo, fue acusada injustamente de presionar a campesinos para que le vendieran tierras. Autoridades y habitantes del municipio aseguran que es inocente.

En las tierras que Emma Cecilia Arnold compró, se cultivan los alimentos que consumen en el colegio donde atiende a más de 600 niños. (FOTO: Esteban Vega La-Rotta, Semana)
En las tierras que Emma Cecilia Arnold compró, se cultivan los alimentos que consumen en el colegio donde atiende a más de 600 niños. (FOTO: Esteban Vega La-Rotta, Semana)

Todos en El Carmen de Bolívar saben quién es Emma Cecilia Arnold, o la seño Emi, como le dicen a la misionera suiza que hace 30 años decidió quedarse en este pueblo del Caribe.

El municipio y en especial todos los alumnos de la Institución Educativa Técnica Ecológica, salieron a las calles al enterarse que el Tribunal Superior de Cartagena dijo que la seño Emi había actuado de mala fe al comprar unas tierras. Otras cinco personas también reclaman predios que supuestamente Arnold les compró a precios irrisorios. Además, la historia de cómo una religiosa presuntamente se convirtió en despojadora llamó la atención de un reconocido canal de televisión nacional que publicó un reportaje acerca de “los pecadillos que habría cometido la misionera”, lo que provocó nuevamente el rechazo de muchos en El Carmen de Bolívar.

Según estudiantes e incluso el exalcalde del municipio Galo Torres, la verdadera historia no ha sido contada.

Uno de los objetivos de Emma Arnold era adquirir tierras que produjeran alimento para sus más de 600 alumnos y donde sus estudiantes pudieran aprender de ecología y agricultura. De hecho, nadie en El Carmen cree que la misionera sea una despojadora. “Aguantó los años más duros de la guerra por el deseo de ayudar a los necesitados”, asegura un padre de familia de la institución, mientras que un estudiante agrega: “Quienes le reclaman las tierras a la seño Emi aun envían a sus hijos y nietos a estudiar y comer aquí”.

Sin embargo, eso es lo que menos le preocupa a ella, “al fin y al cabo los niños no tienen la culpa de lo que hagan los adultos”, dice con total convicción. Lo peor del asunto es que los dineros provienen de Suiza y los predios se compraban a nombre de la Arquidiócesis de Cartagena. De hecho, la firma de monseñor Carlos José Ruiseco aparece en las promesas de compraventa.

Sin embargo, y aunque ella no lo dice, campesinos de la zona afirman que la Iglesia católica la dejó sola en la batalla por temor a ser considerados despojadores de tierras.

Luego de las manifestaciones en el pueblo y de que se transmitiera el programa de televisión, la Arquidiócesis publicó un comunicado en el que aseguran que “mostrar ‘resultados exprés’, no es sino el reflejo de lo que nos espera con esta institucionalidad que ciertamente poco bien le hará al escenario del pos acuerdo”.

El padre Rafael Castillo criticó fuertemente a la Unidad de Tierras. “Para finales de los años noventa yo era el director de pastoral social en la arquidiócesis de Cartagena y el doctor Tapias (hoy director territorial de la Unidad de Tierras) era funcionario de la Red de Solidaridad Social en el departamento. Los dos sabemos lo que significó el trabajo de Emma Arnold para la política pública con población en situación de desplazamiento. Personalmente me consta, porque Emmi me lo consultó, que fueron estos señores a proponerle que les comprara la tierra para su proyecto”.

Semana Sostenible habló con Álvaro Tapias, director territorial de Bolívar quien dijo que no considera que Emma Cecilia Arnold sea una despojadora. “Quizás la asesoraron mal para comprar esas tierras. Queremos que sea reconocida como segunda ocupante porque personalmente conozco su obra”, asegura.

La suerte podría estar echada, pero la seño Emmi no se altera, su prioridad sigue siendo la misma que hace 30 años. “Sigo dedicada a la Institución y a ayudar al que lo necesite”, concluye.

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