Emmanuel Jal.

Semana Sostenible: En varias entrevistas y conferencias usted ha hablado de su infancia como un ‘niño de la guerra’, ‘warchild’ en inglés. Entiendo que este término no solo hace referencia a ser un exsoldado –en su caso, por ejemplo que solo tenía 8 años cuando se volvió soldado– sino también habla de su escritura de su música y su interés por ayudar a otros niños que viven en zonas de guerra. Teniendo eso en cuenta, ¿cómo definiría a un ‘niño de la guerra?  y ¿cuál es la diferencia entre un ‘niño de la guerra’ y un ‘niño-soldado’?

Emmanuel Jal:
Un ‘niño de la guerra’ es cualquier niño que crece dentro de la violencia, que no tiene idea de lo que es la paz, pero sí mucho conocimiento de lo que es sufrir. Un ‘niño-soldado’ es también un ‘niño de la guerra’. Son los chicos que crecen en guettos  disparando. En mi país es muy común ver eso, pero comprobé que algo similar puede suceder en otras partes del mundo cuando estuve en Juárez (México).

S.S.: Colombia ha vivido en medio de la guerra y muchos niños han sido reclutados para ser soldados, guerrilleros, paramilitares. ¿Qué le diría usted a esos niños que  son o han sido parte del conflicto?


E.J.: Todo depende de lo que llames Guerra. En el caso de los niños, guerra es todo aquello que los aparte de la niñez, de esa maravillosa etapa. Todo aquello que los haga desplazarse y huir de un lugar a otro
¿Qué le diría a los  niños que están involucrados en una guerra? Que son inocentes, los entrenan para matar, pero insisto, son inocentes. El país entero debe envolverlos en amor, extenderles la mano, interesarse por sus problemas y encargarse de lo más importante: que estudien.

Estos niños deben pensar que son un gran regalo para la humanidad y que merecen que les den oportunidades, necesitan perdonarse y perdonar para que así lleguemos a un nuevo nivel. Deben tener muy claro que nada de lo que ocurre y de lo que les ha tocado vivir es su culpa y deben perdonar a aquellos que rompieron su niñez y juventud.

S.S.: En una de sus conferencias dijo: “yo nací en el momento más difícil. Cuando mi país estaba en Guerra… y  vi el mundo que era todo para mí desparecer en mi cara”. He notado que, como en esta cita, usted habla mucho de su familia, de su hogar. ¿Podría contra un poco sobre sus parientes , la ideología política en la que creció y los recuerdos que tiene de la guerra durante su infancia?


E.J.: Mi familia fue desplazada y perseguida, corrimos por diferentes lugares. Mi mamá murió en ese tiempo, también murieron algunos tíos y hermanos. Lo que recuerdo es una niñez difícil, tienes que huir y buscar un lugar donde te protejan, sientes que ya no tienes más valor. Mi niñez se volvió como una prisión de donde no podía huir. Ser un refugiado es muy duro.

S.S.: Usted también habla con frecuencia sobre su huída de su país. ¿Qué es el exilio para usted y cómo ha sido su vida como refugiado?

E.J.: El exilio es como una prisión de donde no puedes huir. Mi vida como refugiado fue dura, todo el tiempo con temor, tratando de buscar valor de donde fuera, todo el tiempo en busca de protección.

S.S.: ¿Alguna vez ha considerado volver a Sudán?

E.J.: He ido algunas veces, no tantas como quisiera, el país se está desarrollando, la situación se ha calmado pero igual sigue siendo difícil. Espero poder ir más veces.

S.S.: Ha dicho en ocasiones anteriores que en Sudán no hay formas para expresarse. ¿Esto sigue siendo cierto?

E.J.: En parte sí, cuando te expresas,  depende de donde estés, puedes terminar expulsado o asesinado. Alguien que no esté de acuerdo con el estado es su enemigo.

S.S.: Hablemos de alguien que significa mucho para usted, Emma MacCune, la mujer que lo ayudó a salir de Sudán. ¿Cómo fue su historia con ella y qué recuerdos de ella atesora?

E.J.:
Ella es un ángel, hizo mucho por los niños, entre ellos yo. Emma era como una mamá maravillosa que trataba de ayudar a mi país sobre todo a los niños y a las mujeres, eso es lo que ella intentó hacer. Por ella me convertí en un hombre.

S.S.: Después de la muerte de Emma usted vivió en los tugurios de Londres y ahí encontró el hip-hop. ¿Cómo le ayudó ese encuentro con la música a sanar?

E.J.: La música me habla al alma, al corazón y a la mente. Me da fe y mata el dolor. Con la música vuelvo a ser un niño y a disfrutar de mí mismo, comienzo a volar y a divertirme.

S.S: En su país, como en el nuestro, parece haber ciclos de violencia que no terminan. ¿Cree en un futuro en paz o no?

E.J.: Sí creo, pero creo que existirá paz si entendemos la paz como sinónimo e igual a justicia, equidad e igualdad para todos. Cuando no se brinda justicia y libertad hay violencia. Paz es cuando se maneja un país de una mejor manera, prevención también es paz. Paz es proveer oportunidades, protección y oportunidad de expresarse.

S.S.: ¿Conoce el proceso de paz en Colombia? Si sí, basado en su experiencia, ¿cree que sea viable?


E.J.: Lo he seguido desde antes. Veo muy buenas condiciones, la economía está creciendo y el nombre de Colombia está sonando mucho mejor alrededor del mundo. Pienso que están en un momento clave para  hacer un gran compromiso, darle amnistía a algunos y darle oportunidad a los ‘niños-soldados’. Pero algo que no pueden perder de vista es lo siguiente: Nunca, nunca se puede traer paz por la fuerza.

S.S: ¿Qué proyecto está desarrollando en este momento?


E.J.: Quisiera visitar Colombia, mirar y comprender aquellas experiencias por las que han pasado y conectarme con los jóvenes y los niños, ahora estoy centrando mis esfuerzos en la educación de la niñez, la educación es la mejor inversión que puedes hacer.

En cuanto a música todo lo nuevo de Emmanuel Jal se puede ver aquí.

Vea la charla Ted  de Emmanuel Jal sobre niños en la guerra:



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