Debido a su bajo costo de producción y fácil manejo para fabricar elementos como sillas, bolsas, mesas, botellas entre otros, el plástico se ha convertido en los últimos años en el material favorito de las industrias del mundo. Sin embargo, este termina en mares, ríos y lagos, afectando ecosistemas y a numerosas especies marinas, lo que en últimas representa un peligro para el medioambiente.

Según la organización Greenpeace, la producción global de plásticos se ha disparado en los últimos 50 años: de 204 millones de toneladas en 2002, a 299 millones de toneladas en 2013. De hecho, se estima que en 2020 se superarán los 500 millones de toneladas anuales, lo que supondría un 900 por ciento más que los niveles de 1980. Entre tanto, estudios realizados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) afirman que más de 8 millones de toneladas de plásticos acaban en los mares y océanos anualmente.

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Uno de los principales problemas del plástico son las botellas, pues tardan aproximadamente 500 años en descomponerse, mientras que una bolsa lo hace en 55 años -aunque no por ser menos tiempo deja de ser un problema-.

A pesar de las alarmantes cifras, es cierto que con el transcurso de los años se ha fortalecido la cultura del reciclaje y la reutilización de botellas de agua, con el fin de generar menos basura y contribuir con el cuidado del planeta. Aunque esto pueda parecer alentador, también han surgido nuevas preguntas como por ejemplo, ¿qué tan saludable es reutilizar las botellas plásticas?, un hábito al que cada día se suman más y más personas.

La polémica de los PET

En la actualidad, los envases para el agua están compuestos por tereftalato de polietileno, más conocido como PET (por sus siglas en ingles). La polémica se genera debido a que muchos se cuestionan si este plástico contamina los líquidos que están en su interior, afectando la salud de las personas.

El investigador César Sierra, profesor asociado del departamento de Química de la Universidad Nacional, indica que “todo plástico libera sustancias con el tiempo, es algo natural de este material y a medida que se aumente la temperatura será más fácil la migración hacia los contenidos”.

Es decir, si tenemos una botella de agua expuesta al sol por algún tiempo, habrá mayor probabilidad de que el líquido se mezcle con químicos desprendidos del plástico, como ftalatos, antimonio, formaldehído, mercurio, plomo, entre otros.

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A pesar de esto, según informes de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) la migración de cualquier componente de plásticos PET está muy por debajo de los niveles de seguridad aplicables. “Existe un conjunto significativo de pruebas que demuestran que el uso del PET no es una preocupación y es perfectamente seguro”.

Así mismo, el Instituto Internacional de Ciencias de la vida (ILSI) indicó que los niveles de migrantes presentes en las bebidas envasadas en botellas de PET están por debajo de los límites internacionales. "El uso por parte de los consumidores de polímeros de PET en los envases de alimentos se demuestra y se considera seguro".

Sin embargo, existe una sustancia que se adicionaba para crear PET llamada Bisfenol A (BPA), a la que la FDA calificó como “altamente preocupante” por sus efectos negativos en las personas. A raíz de esto muchos países, incluido Colombia, prohibieron la fabricación de productos con presencia de este elemento.

El verdadero problema

Si bien los elementos químicos podrían representar un riesgo, el problema es más bien bacteriano y se genera por la falta de asepsia al momento de usar nuevamente un envase.

La microbióloga Pilar Dueñas, explica que reutilizar las botellas “no es un riesgo para la salud siempre y cuando se haga una sola vez, ya que los envases de agua no son un material retornable. El proceso de lavado es complicado y esto hace que se acumulen las bacterias”. Por su parte, el médico Jorge Santana, afirma que “a medida que los envases se reutilizan albergan bacterias como la salmonela y otras que generan enfermedades estomacales”.

Por eso, lo mejor que se puede hacer es disponer las botellas en sitios indicados para que el plástico se pueda reutilizar el material de manera correcta.

¿Le ha prestado atención a la numeración en las botellas?

La numeración en las botellas no indica los niveles de riesgo para la salud, pero sí facilita el proceso de reciclaje. Los números van acompañados con la categoría del material utilizado y sirven para saber si la exposición de dicho componente puede ser perjudicial.

  • El 1 corresponde al PET, utilizado principalmente en envases de alimentos y bebidas.
  • El 2 es el Polietileno de Alta Densidad (HDPE o PEAD) que comprenden botellas de leche, zumos, bolsas y envases de detergentes.
  • El 3 es para el Policloruro de Vinilo (PVC) utilizado en  mangueras, tuberías, recubrimiento de cables y equipos médicos.
  • La categoría 4 indica es para el polietileno de baja densidad (LDPE o PEBD) con el cual se elaboran bolsas de congelados, bolsas de tintorería, alfombras y vestidos.
  • El 5 corresponde al polipropileno (PP) utilizado en la confección de tapones, latas de refrescos y en envases de medicinas.
  • El número 6 es para el Poliestireno (PS), empleado en platos y vasos, bandejas de carne, envases de medicamentos, cajas de cd, entre otros.
  • El número 7 lo componen las resinas plásticas que combinan varios de los elementos anteriormente mencionados.

Reciclaje para hacer RPET

Una de las alternativas frente a la contaminación es el RPET, que no es otra cosa que convertir las botellas recicladas en material reutilizable.

De hecho, varias compañías ya han empezado crear campañas para reciclarlos. Por ejemplo, Postobón se ha puesto como meta que el 50 por ciento de la resina de PET para sus botellas provenga de material reciclado.

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Apropet, empresa de reciclaje colombiana, afirma que el procedimiento para hacer RPET consiste en triturar la botella, luego pasarla por varias etapas de lavado, fundirla a más de 260 grados centígrados y descontaminarla. Al final se obtiene una resina con las mismas propiedades que la resina virgen.

El profesor César Sierra sobre este proceso afirma que “todas estas tecnologías si se aplican bien representan pocos problemas para las personas. El problema está sino se siguen  procedimientos estrictos y se empieza a reciclar de forma ‘barata’”.

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